Ayer en Políticamente Incorrectos: Álex Alonso sacude el tablero político junto a David Martí
Con un José Carlos Grau menos “hermanita de la caridad”

El programa de anoche en Políticamente Incorrectos fue un auténtico choque de trenes.
A un lado, Álex Alonso, presidente provincial de Un Giro de 180°, el partido que quiere irrumpir con fuerza en las próximas elecciones generales.
Al otro, David Martí, director de El Conservador Noticias, dispuesto a poner luz donde otros ponen silencio.Y en medio, José Carlos Grau, esta vez mucho menos “hermanita de la caridad”, más firme, más contundente y sin regalar comodidades a nadie.
Un debate cargado de tensión política y verdad incómoda
Desde el minuto uno, David Martí lanzó una advertencia clara:
España no sufre un problema de gestión, sino de manipulación institucional y propaganda gubernamental.Álex Alonso no esquivó el golpe:
“España no necesita un parche, necesita un giro total.”
Y José Carlos Grau, lejos de la tibieza habitual, intervino con un tono mucho más decidido, señalando contradicciones y bajando al barro cuando era necesario.
Un proyecto que quiere romper el tablero
Alonso defendió su proyecto político apuntando directamente a los males que asfixian al ciudadano: europa si o europa no
- okupación descontrolada
- inseguridad creciente
- censura digital cada vez más descarada
- empobrecimiento generalizado
- élites políticas desconectadas de la calle
Y Martí —incisivo como siempre— lo obligó a concretar sin permitir discursos vacíos.
La presencia de un José Carlos Grau más valiente y menos “caritativo” aportó equilibrio y tensión política auténtica.
Una hora que incomoda al Gobierno
El debate dejó claro que la calle está harta de maquillaje político y relatos prefabricados.
En el estudio se habló de lo que de verdad escuece en Moncloa:
- control del relato
- recorte de libertades en redes
- inseguridad en los barrios
- instituciones cada vez más desacreditadas
No hubo filtros.
No hubo miedo.Hubo política real.
¿Puede Un Giro de 180° convertirse en la sorpresa electoral?
Aún está por ver.
Pero lo de anoche demostró que su discurso conecta con un sentimiento social creciente:
España quiere un cambio real, no un decorado.Y entre las preguntas de David Martí y un José Carlos Grau decidido a abandonar el papel de “hermana de la caridad”, el debate se convirtió en un terremoto que dejó huella.