Benlloch debe explicar la cesión del terreno municipal para la macro mezquita mientras PP y Vox miran hacia otro lado

José Benlloch quiere que todos nos pongamos el burka

Redacción
Política
domingo, 7 de diciembre de 2025

José Benlloch, alcalde socialista de Vila-real, tiene una obligación política, institucional y moral que a día de hoy sigue sin cumplir:
explicar con luz y taquígrafos cómo, por qué y en qué condiciones se ha cedido suelo municipal para la construcción de la llamada macro mezquita.

No se trata de credos.
No se trata de convivencia.
Se trata de uso de patrimonio público, de decisiones estratégicas de ciudad y de falta absoluta de transparencia.

Porque aquí lo grave no es solo la cesión.
Lo verdaderamente escandaloso es el silencio deliberado del alcalde, que evita dar explicaciones claras mientras la operación avanza en medio de rumores, versiones contradictorias y una opacidad impropia de una administración democrática.

cesión pública, silencio político

¿Se ha hecho por concurso público?
¿Hay informes técnicos completos?
¿Existe valoración económica del suelo?
¿Qué contrapartidas hay para la ciudad?
¿En qué fase real está el proyecto?

Nadie lo sabe.
Y Benlloch no lo aclara.

Y cuando un alcalde no aclara, lo que hace es esconder.

pp y vox: oposición dormida, ciudad desprotegida

Pero si grave es la actitud del alcalde, inadmisible es el comportamiento de la oposición.

El PP de Vila-real no exige explicaciones.
Vox Vila-real no fiscaliza nada.
No hay comparecencias.
No hay presión pública.
No hay seguimiento real del proyecto.

Les importa tan poco el asunto que ni siquiera saben —o no quieren saber— en qué fase exacta está la macro mezquita.

Mientras el Ayuntamiento mueve suelo público,
la oposición mueve excusas.

Así no funcionan los contrapesos democráticos.
Así se deja a una ciudad sin defensa política.

vila-real merece algo más que silencio y cobardía

Este no es un debate religioso.
Es un debate de gestión, legalidad, modelo de ciudad y transparencia.

Y ahora mismo lo que hay es:

  • Un alcalde que no explica.
  • Un gobierno municipal que actúa sin dar cuentas.
  • Y una oposición que ha decidido mirar al suelo.

Vila-real merece saber qué se está haciendo con su patrimonio.
Vila-real merece una oposición que actúe.
Y Vila-real merece un alcalde que dé la cara.

Porque cuando nadie pregunta,
cuando nadie fiscaliza,
cuando nadie explica…
lo que se está perdiendo no es un solar: es la dignidad institucional de la ciudad.

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