Benlloch fracasa: los vecinos de Vila-real convocan una nueva protesta el 29 de noviembre ante el silencio del alcalde
El socialista vuelve a fallar a los ciudadanos y la indignación crece por el tasazo de las basuras

El malestar en Vila-real estalla por segunda vez. Tras una primera protesta contundente en la Plaza Mayor, donde decenas de vecinos exigieron explicaciones por el tasazo de las basuras, el alcalde socialista José Benlloch no ofreció ninguna solución real, ni un solo gesto de rectificación, ni siquiera una propuesta que alivie el golpe al bolsillo de las familias.
La consecuencia era inevitable:
los vecinos convocan una nueva manifestación para el próximo 29 de noviembre a las 12:00 en la Plaza Mayor.
Un alcalde desaparecido y un pueblo harto
Los vecinos esperaban que Benlloch, después de ser increpado públicamente y con la Policía Nacional presente por la tensión, diera una respuesta seria.
Pero no resolvió nada. Ni aclaró criterios, ni revisó tarifas, ni mostró empatía con quienes no llegan a fin de mes.
Su actitud, fría y distante, ha sido interpretada como una falta total de respeto hacia los afectados.
“Nos escucha, pero no nos oye. Solo viene a justificarse”,
lamenta una vecina que ya anunció que volverá a la protesta.
El tasazo: un despropósito que no se sostiene
El reparto de la tasa de basuras sigue siendo para muchos un despropósito absoluto, mal diseñado y peor explicado.
Familias con ingresos modestos pagan más que viviendas con mayor capacidad económica.
Comercios ahogados por los gastos reciben facturas imposibles.
Y mientras tanto, el Ayuntamiento se encierra en su discurso sin mostrar datos convincentes.
Los vecinos se sienten abandonados y engañados.
29 de noviembre: el día en que Vila-real volverá a hablar claro
La nueva protesta no será simbólica:
será la muestra del hartazgo de un pueblo entero que exige justicia y una gestión seria.
12:00 horas, Plaza Mayor de Vila-real
Ese será el momento en que los vecinos volverán a plantar cara a un alcalde que, pese a gobernar desde hace más de una década,
ha perdido el pulso de la calle y no entiende las prioridades reales de la gente.
Benlloch, más solo que nunca
La situación política se complica para el socialista.
El descontento ya no es puntual:
es generalizado, visible y creciente.
Un alcalde que antes presumía de cercanía se ha convertido en un líder agotado, sin respuestas y sin conexión con un pueblo que pide algo tan sencillo como justicia en los recibos y respeto en la gestión.