Benlloch paga parte de la deuda municipal con el tasazo de basuras
El alcalde presume de bajar deuda mientras exprime sin piedad a los vecinos

El Ayuntamiento de Vila-real anuncia con fanfarria que destinará 3,5 millones de euros de remanentes a reducir la deuda hasta el 39%. Un titular que suena muy bonito… hasta que miras de dónde sale realmente ese dinero.
Porque la verdad que todo el mundo comenta en la calle es esta:
La reducción de deuda es posible gracias al sablazo del tasazo de las basuras.
Sí, ese mismo impuesto injusto que ha ahogado a familias, jubilados, autónomos y comercios locales. Ese que Benlloch defendió como “necesario” mientras el pueblo apretaba los dientes para llegar a fin de mes.
Remanentes que no caen del cielo: salen del bolsillo del vecino
El Ayuntamiento no tendría esos millones si no fuera porque ha saqueado fiscalmente a quien menos culpa tiene.
Y ahora, con todo ese dinero recolectado a golpe de recibo, se permite el lujo de presumir.
Es la clásica jugada socialista:
primero generan el problema, luego te cobran por arreglarlo, y después lo venden como un éxito propio.
El embuste económico del Benllochismo
La situación es grotesca:
- Benlloch presume de gestión,
- pero esa “gestión” consiste en subir tasas,
- para luego usar ese dinero y venderlo como si fuera mérito propio.
No hace falta ser economista para verlo:
Esto no es eficiencia.
No es ahorro.
No es planificación.
Es puro maquillaje contable. Y del barato.
Porque la deuda que ahora intenta rebajar es, en buena parte, la consecuencia de años de gastos descontrolados, proyectos inflados, malas decisiones y un Ayuntamiento que siempre llega tarde, mal y arrastrando los pies.
El tasazo: la máquina de recaudar que Benlloch no quiere soltar
El tasazo no es solo una tasa.
Es la gallina de los huevos de oro con la que el alcalde tapa agujeros, rellena remanentes y ahora presume de bajar deuda.
Mientras tanto:
- Comerciantes asfixiados.
- Familias recortando de donde no pueden.
- Jubilados contando céntimos.
- Y un Ayuntamiento que vive como si nada.
La pregunta que late en toda Vila-real es sencilla:
¿Por qué tenemos que pagar los errores de un alcalde incapaz de gestionar sin clavar impuestos?
Menos fotos y más asumir responsabilidades
Vila-real no necesita un alcalde que salga sonriente diciendo que reduce deuda.
Necesita uno que no la genere a base de despilfarros y que no obligue a los vecinos a salvarle las cuentas.
Porque aquí no hay milagro económico.
Hay algo mucho más simple y mucho más vergonzoso:
Benlloch está tapando sus propios agujeros a costa del bolsillo de todos.
** La deuda baja, pero la dignidad del contribuyente también**
El alcalde podrá seguir vendiendo el cuento del progreso, la responsabilidad y la “buena gestión”.
Pero la gente ya no traga.
Lo que está pasando es evidente:
La deuda baja gracias al tasazo que él mismo impuso.
La presión fiscal sube.
La calidad de vida baja.
Y Vila-real paga los platos rotos de un Ayuntamiento que no sabe gobernar sin castigar al vecino.
La pregunta es inevitable: