Benlloch presume de “récord” en la Fira de Santa Caterina… inflando cifras y asociaciones

Benlloch transforma la Fira de Santa Caterina en su plató electoral permanente

Redacción
Política
martes, 2 de diciembre de 2025

La nota oficial del Ayuntamiento vende la Fira de Santa Caterina como si fuese la mayor proeza de gestión pública en décadas:
233 puestos, cifras llamativas, una procesión institucional de fotos y sonrisas… y un alcalde socialista —José Benlloch— luciendo el evento como si hubiera reinventado la feria.

Pero cualquiera que conoce el funcionamiento interno de este tipo de ferias ve enseguida lo que hay detrás:
más marketing político que realidad, más pose que gestión, más escaparate que veracidad.

¿Récord de puestos? Sí. Pero… ¿puestos “reales”?

La clave está en lo que no dice el Ayuntamiento.

Cuando uno revisa el terreno, la sensación general es clara:

  • Muchas asociaciones ocupando espacio.
  • Entidades invitadas para “engordar” la lista.
  • Paradas testimoniales que apenas venden.
  • Elementos que se cuentan como “puestos” pero no son comercios tradicionales.

Y aquí surge la sospecha razonable —editorial, política, legítima— que muchos vecinos comentan por la calle:

que el Ayuntamiento infla la feria utilizando asociaciones, entidades invitadas y colocaciones simbólicas para presumir de una cifra récord que no refleja la realidad del mercado tradicional.

¿Es ilegal? No.
¿Es políticamente discutible? Muchísimo.
¿Es el estilo de Benlloch? Totalmente.

Una feria que parece más controlada que organizada

La Fira de Santa Caterina fue siempre un espacio abierto, vivo, espontáneo.
Pero bajo el mando socialista da la sensación de ser otra cosa:

  • Una feria medida al milímetro para producir titulares.
  • Un recorrido institucional tan teatralizado como previsible.
  • Fotos prefabricadas para redes, antes que una apuesta real por el comercio local.

Porque mientras se hace ruido con cifras récord, los comerciantes de verdad siguen diciendo lo mismo cada año:

“Benlloch aparece para la foto, pero quien levanta la feria somos nosotros.”

¿Impulso al comercio o propaganda socialista?

El Ayuntamiento convierte la feria en una operación estética, un intento de demostrar que todo funciona de maravilla en Vila-real, mientras los problemas estructurales del comercio local siguen exactamente donde estaban:

  • Locales cerrados.
  • Falta de estrategia comercial real.
  • Escasa dinamización el resto del año.
  • Más política que gestión.

Por eso tantos vendedores repiten lo mismo desde hace tiempo:

“La feria es un día de ventas; lo que falta es un proyecto de ciudad.”

Mucha foto, poca realidad

La Fira de Santa Caterina sigue viva a pesar del Ayuntamiento, no gracias a él.

Y mientras el PSOE local se dedica a inflar cifras y a colocar asociaciones para presumir de récords discutibles, la gente de Vila-real lo tiene cada vez más claro:

La feria es del pueblo. No de Benlloch.

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