Benlloch promete eliminar el tasazo de basuras… pero solo si recupera la mayoría absoluta: el último gesto de desesperación del alcalde socialista
El alcalde de Vila-real intenta salvarse a la desesperada tras el estallido social por la tasa más impopular de su mandato

La política de Vila-real ha entrado en una fase de puro surrealismo.
El alcalde socialista José Benlloch, acorralado por el rechazo ciudadano, ha lanzado una promesa que muchos ya califican de chantaje político:
asegura que eliminará el tasazo de las basuras… pero únicamente si vuelve a tener mayoría absoluta.
Una oferta que suena más a movimiento desesperado que a compromiso real.
Del “no pienso rectificar” al “lo quitaré si me votáis”: un giro que delata el pánico
Después de días de protestas en la Plaza Mayor, presencia de la Policía Nacional por el creciente malestar vecinal y una ola de indignación que no deja de crecer, Benlloch ha pasado de la soberbia a la promesa oportunista de última hora.
“No toca modificar la tasa”, dijo hace apenas unos días.
Ahora, de repente, “si me dais mayoría absoluta, la elimino”.
Un cambio que demuestra que no es una cuestión de justicia,
ni de sentido común,
ni de aliviar a las familias ahogadas por los recibos:
es puro instinto de supervivencia política.
Los vecinos, indignados: el tasazo no es una herramienta electoral
La ciudadanía no ha tardado en reaccionar.
Para muchos vecinos, esta promesa condicionada es una tomadura de pelo y una bofetada más a quienes llevan meses denunciando que la tasa de basuras es injusta, mal diseñada y completamente desproporcionada.
Asociaciones vecinales ya han respondido con contundencia:
“Los recibos nos asfixian hoy. No dentro de cuatro años. Esto no se negocia a cambio de votos.”
La promesa confirma lo evidente: Benlloch está políticamente agotado
Lo que se percibe en Vila-real es claro:
Benlloch ha perdido apoyo, ha perdido cercanía,
y ahora también ha perdido el rumbo.
La frase “quitaré la tasa si me dais el poder absoluto”
ha sido interpretada como la confesión de un alcalde que ya no controla la situación,
que improvisa,
que reacciona tarde
y que intenta comprar oxígeno político con promesas que llegan cuando él mismo siente que el poder se le escapa entre los dedos.
Vila-real no quiere promesas vacías: quiere soluciones ya
Mientras el alcalde juega a las condiciones electorales,
los vecinos siguen pagando cifras abusivas.
Comercios y familias siguen al límite.
Y la indignación continúa creciendo de cara a la manifestación del 29 de noviembre a las 12:00 en la Plaza Mayor.
La realidad es sencilla:
si Benlloch quisiera quitar el tasazo, podría hacerlo mañana.
No necesita una mayoría absoluta.
Solo necesita voluntad política.
Pero esa, por lo visto, solo aparece cuando peligra su sillón.