El alcalde de Vila-real, José Benlloch, decidió suspender las clases ayer lunes alegando el temporal de lluvias.

Sin embargo, hoy martes los colegios han vuelto a abrir, a pesar de que las lluvias continúan siendo intensas y las previsiones advierten de que el episodio puede alargarse hasta el jueves.

La decisión ha generado desconcierto, malestar e indignación entre muchas familias, que no entienden qué criterio sigue el Ayuntamiento ni por qué ayer el riesgo era suficiente para cerrar los centros y hoy, con condiciones similares, no.

Un día cerrados, al siguiente abiertos… sin explicación

No se trata de cuestionar la seguridad, sino la falta de coherencia y planificación.

  • Ayer lunes: suspensión total de clases.

  • Hoy martes: actividad normal.

  • Mañana: nadie sabe qué pasará.

El Ayuntamiento no ha explicado con claridad qué ha cambiado de un día para otro, ni ha ofrecido un plan estable mientras dure el temporal.

Familias a la deriva

Este vaivén de decisiones provoca:

  • Padres que no pueden organizar su trabajo.

  • Familias que dependen de avisos de última hora.

  • Centros educativos sin instrucciones claras.

Todo ello en una ciudad donde las inundaciones siguen afectando a barrios enteros y donde los accesos continúan siendo problemáticos cuando llueve.

Gobernar no es improvisar

Benlloch vuelve a actuar a golpe de anuncio, buscando el titular rápido en lugar de una gestión seria y planificada.

Si el temporal no ha terminado:

  • ¿Por qué se suspenden las clases un día y al siguiente no?

  • ¿Dónde está el criterio técnico explicado públicamente?

  • ¿Por qué no se informa con antelación a las familias?

La sensación es la de siempre: improvisación, postureo y falta de liderazgo real.

Los vecinos pagan el desorden

Mientras el alcalde vende imagen de responsabilidad, los vecinos pagan las consecuencias de decisiones erráticas:

  • Calles anegadas.

  • Barrios aislados.

  • Familias sin certezas.

**En Vila-real, con Benlloch, ni siquiera en una emergencia se gobierna con previsión.

Un día sí, otro no.

Así no se gestiona una ciudad.**