Benlloch y Carrefour: cuando un alcalde deja de pensar en su ciudad y empieza a pensar en su salida
José Benlloch busca una salida en Francia

En Vila-real cada vez son más los vecinos que tienen una sensación incómoda y persistente:
José Benlloch ya no gobierna con la cabeza puesta en el futuro del municipio, sino en su propio futuro personal y profesional.
Mientras a las familias se les aprieta con el tasazo de las basuras, se les exige reciclar hasta el último trozo de plástico para “pagar menos”, y se les culpa directamente del coste del servicio, el Ayuntamiento parece desplegar una alfombra roja a las grandes superficies y a las multinacionales.
No es una acusación judicial.
Es una percepción política, social y cada vez más extendida en la calle:
cuando un alcalde trata mejor a una gran empresa que al pequeño comercio que sostiene el tejido económico de la ciudad, algo se ha roto en la prioridad del gobierno municipal.Vila-real ve cómo cierran tiendas de toda la vida, cómo se apaga el comercio de barrio, cómo se vacían las calles, mientras los grandes operadores reciben guiños, facilidades y una relación institucional cada vez más cercana.
Muchos vecinos se hacen la misma pregunta, en voz baja primero y ahora cada vez más alto:
¿Benlloch gobierna para Vila-real… o está preparando su aterrizaje fuera de la política?
A dos años de las elecciones municipales de 2027, el miedo del PSOE local ya no se disimula.
La desconexión con la calle es evidente.
La sensación de final de ciclo flota en el ambiente.Y cuando un alcalde empieza a comportarse más como un directivo en prácticas que como un servidor público, el problema ya no es solo político: es moral.
En Vila-real, cada vez más ciudadanos lo dicen sin rodeos: Benlloch ya no ejerce como un alcalde con proyecto, sino como un político que busca salida.