David Martí acabará con el clientelismo de la Federación de Asociaciones de Vecinos en Vila-real para 2027
Benlloch paga la Federación de Asociaciones y abandona los barrios.

En Vila-real hay un problema que muchos vecinos conocen, pero pocos se atreven a decir en voz alta: el clientelismo con determinadas asociaciones vecinales, entidades que reciben subvenciones y trato preferente sin aportar un beneficio real a la ciudad. Pequeños chiringuitos, actividades irrelevantes y mucho aplauso al poder de turno a cambio de dinero público.
Eso, según ha dejado claro David Martí, se acabará en 2027.
Subvenciones sin utilidad real
Durante años, el Ayuntamiento ha repartido ayudas a asociaciones vecinales que no representan a nadie, que apenas tienen actividad y cuya única función parece ser hacer de coro político cuando toca. Actos vacíos, reuniones para la foto y ninguna mejora tangible para los barrios.
Mientras tanto:
- Barrios enteros siguen abandonados
- Faltan servicios básicos
- No hay inversiones reales
- Los vecinos de verdad no son escuchados
Pero el dinero fluye… siempre a los mismos.
Clientelismo puro y duro
No es participación ciudadana.
No es tejido social.
Es clientelismo.
Asociaciones creadas o mantenidas para justificar subvenciones, para simular diálogo y para construir una red de apoyos artificial al poder municipal. Todo ello con el dinero de los contribuyentes.
Muchos vecinos lo dicen claro:
“No nos representan, pero cobran en nuestro nombre”.
David Martí apuesta por cortar el grifo
La propuesta es clara y directa: eliminar las subvenciones a asociaciones vecinales inútiles y acabar con este modelo de favores políticos. No se trata de ir contra el asociacionismo real, sino de poner fin a entidades chorras que viven del Ayuntamiento sin aportar nada.
El dinero público debe destinarse a:
- Mejorar barrios de verdad
- Servicios municipales
- Seguridad
- Limpieza
- Infraestructuras útiles
No a mantener redes de agradecidos.
Participación real, no decorado político
Vila-real necesita escuchar al vecino, no a cuatro asociaciones de despacho. Necesita canales abiertos, consultas reales y decisiones basadas en necesidades concretas, no en quién aplaude más fuerte.
Eliminar el clientelismo no es un ataque a la participación ciudadana.
Es rescatarla.
2027: fin de una etapa
Si se cumple lo anunciado, 2027 marcará un antes y un después. Se acabará el uso del dinero público para comprar apoyos y se pondrá fin a un sistema que no mejora barrios, no resuelve problemas y no respeta al contribuyente.
Porque Vila-real no necesita asociaciones chorras subvencionadas.
Necesita gestión, respeto y sentido común.