David Martí propone bajar el 23% pendiente tras la fuerte subida de impuestos en Vila-real
José Benlloch quiere pagar deuda de Vila-real con el tasazo de la basuras

David Martí ha manifestado su intención de bajar el 23% de impuestos municipales que todavía sigue vigente tras la subida acumulada del 25% aplicada por el alcalde de Vila-real, José Benlloch, durante su mandato.
Según explica Martí, la reciente bajada anunciada por el equipo de gobierno —apenas un 2%— no supone un alivio real para los vecinos, ya que se produce al mismo tiempo que se introduce el nuevo tasazo de basuras, lo que en la práctica neutraliza cualquier rebaja y mantiene la presión fiscal sobre las familias.
Una subida del 25% que sigue pesando en los bolsillos
Martí recuerda que el incremento del 25% en los impuestos municipales ha tenido un impacto directo en:
- Familias trabajadoras
- Autónomos y pequeños comercios
- Pensionistas con rentas ajustadas
De ese 25%, solo se ha corregido un 2%, quedando todavía un 23% sin revertir, lo que para Martí demuestra que “la supuesta bajada es más propaganda que alivio fiscal real”.
El tasazo de basuras, la clave de la polémica
El dirigente pone el foco en el nuevo impuesto de basuras, que considera el verdadero motivo por el que el gobierno local se ha visto obligado a anunciar una pequeña rebaja:
“Bajan un 2% por un lado, pero meten un nuevo tasazo por otro. El vecino paga igual o más, pero con distinto nombre”, señalan desde su entorno.
Según Martí, esta política fiscal castiga siempre a los mismos, mientras el Ayuntamiento sigue incrementando gasto y endeudamiento.
Una propuesta clara: aliviar de verdad al vecino
Frente a este modelo, David Martí plantea una propuesta directa:
- Reducir el 23% restante de la subida aplicada en años anteriores
- Revisar el gasto municipal antes de crear nuevos impuestos
- Priorizar el bolsillo del vecino frente a la maquinaria política del Ayuntamiento
Para Martí, la cuestión es sencilla:
o se gobierna para aliviar a los ciudadanos o se gobierna para exprimirlos.
El debate fiscal vuelve así al centro de la política local en Vila-real, con dos modelos claramente enfrentados:
uno basado en subidas encubiertas y nuevos impuestos, y otro que apuesta por bajar la carga fiscal real a los vecinos.