Cuando llueve fuerte en Vila-real, el agua no tiene adónde ir. Con esa idea, David Martí ha decidido que una gran obra de pluviales sea una de las propuestas centrales de su candidatura a la alcaldía en las elecciones municipales de mayo de 2027. Su objetivo es dotar a la ciudad de una infraestructura que evacúe el agua de lluvia sin que se anegue el casco urbano.
Un problema que está bajo el asfalto
La red de saneamiento de Vila-real es unitaria: las aguas de lluvia y las fecales circulan por los mismos colectores. Cuando llega una tormenta intensa, esas tuberías se llenan en minutos y el agua acaba en la calle. En una tromba de junio cayeron casi 30 litros por metro cuadrado en apenas 10 minutos, y bastó para anegar varias calles.
La geografía agrava el problema. La vía férrea forma una barrera de más de dos kilómetros que atraviesa la ciudad y complica el trazado de cualquier canalización capaz de recoger el caudal de una lluvia torrencial.
Episodios que se repiten
En un episodio de 157 litros por metro cuadrado en 24 horas hubo una docena de intervenciones con cubas para achicar agua en bajos y sótanos. Se inundaron las calles Santa Quiteria, Michalovce y La Plana, y se cortaron la entrada norte de la ciudad, la avenida Francia en su cruce con el Cedre y el paso subterráneo de la calle Furs de València.
En el temporal de marzo de 2026, con más de 60 litros por metro cuadrado, los bomberos ayudaron a salir de su casa a dos personas mayores en la zona del Molí Nou. Hubo cortes en la calle Molí Nou, el camí Quart Sedeny, Cabeçol, les Voltes, el camí de la carretera de Betxí y la vía de servicio de la AP-7, con los vados de los barrancos de Ràtils y Esparcers especialmente afectados. La Policía Local mantiene además señalizada una lista de zonas inundables, formada sobre todo por caminos del término y por el paso inferior de Furs de València.
Dónde habría que abrir
La obra exigiría abrir zanjas en las principales arterias de la ciudad. Según el planteamiento de Martí, los puntos de actuación serían:
La avenida Italia, la avenida Alemania y la avenida Francia, con especial atención al empalme de la Francia con la avenida Europa.
El centro del pueblo, donde un colector de mayor capacidad aliviaría la red actual.
El cruce de la avenida Francia con el Cedre y el paso inferior de Furs de València, que ya se han cortado en episodios anteriores.
Los tramos en los que ya ha habido intervenciones puntuales (Pere III, Cordó, Mare de Déu de Gràcia, Pius XII y Cedre), que se conectarían con la nueva red troncal.
Entre las opciones que se plantean para articular la obra figuran un eje paralelo a la vía férrea y la estación, como columna vertebral que recogiera el agua de las avenidas, y el Barranquet como posible punto de descarga, donde la Generalitat ya destina 270.000 euros a mejorar la canalización de pluviales.
Cómo serían las obras
Una obra de este tipo implica abrir la calzada, instalar los colectores, reponer el pavimento y devolver las calles al tráfico. Lo habitual es actuar por fases y tramo a tramo, con desvíos señalizados y avisos a vecinos y comercios para reducir las molestias. Las empresas adjudicatarias aportarían sus cuadrillas de obreros, maquinaria y técnicos, y la ciudad notaría el movimiento durante los meses de ejecución. El trazado exacto de las zanjas, su profundidad y su longitud dependerían del proyecto técnico.
Por qué una obra y no parches
Hasta ahora, las actuaciones conocidas han sido puntuales, junto con un proyecto para modelizar la red. Quienes defienden una obra de mayor escala sostienen que esas mejoras por tramos son necesarias, pero que no sustituyen una infraestructura pensada para toda la ciudad.
Una apuesta para 2027
Con esta propuesta, Martí quiere que el debate electoral incluya una cuestión que afecta a la seguridad de los vecinos y a su patrimonio. El coste, las fases, los plazos y la financiación de la obra se concretarán en el desarrollo de su programa.






