El autobús amarillo tiene los días contados: David Martí lo eliminará en 2027

El autobús comunista tiene que ser eliminado o que pague el pasajero

Redacción
Economía
domingo, 18 de enero de 2026

En Vila-real hay símbolos del despilfarro político que ya nadie discute. Uno de ellos es el llamado autobús amarillo, un servicio municipal que circula prácticamente vacío durante todo el día y en el que, además, no se paga billete. Mucho coste, nulo uso y cero sentido común.

Por eso David Martí ha sido claro: si llega al gobierno municipal, el autobús amarillo desaparecerá en 2027.

Un servicio fantasma pagado por todos

Los vecinos lo ven a diario. El autobús pasa, vuelve a pasar… y va vacío. No conecta zonas estratégicas, no resuelve problemas reales de movilidad y no responde a ninguna demanda social clara. Aun así, el Ayuntamiento sigue manteniéndolo con dinero público.

La pregunta es inevitable:
¿por qué se mantiene un servicio que no usa nadie?

500.000 euros al año tirados a la basura

El dato es demoledor: el autobús amarillo cuesta alrededor de 500.000 euros anuales al Ayuntamiento de Vila-real. Medio millón de euros cada año para un servicio que no utilizan los vecinos y que no cumple ninguna función real.

No es gratuito.
Es un lujo inútil pagado por todos.

Ese dinero podría destinarse a:

  • Mejorar la seguridad
  • Reforzar servicios sociales
  • Arreglar barrios abandonados
  • Apoyar al comercio local
  • Reducir deuda municipal

Pero en lugar de eso, se quema literalmente en combustible, mantenimiento y personal para un autobús vacío.

David Martí apuesta por sentido común

La propuesta de David Martí no es ideológica, es gestión responsable. Si un servicio público no funciona y cuesta medio millón de euros al año, lo lógico es eliminarlo y redirigir los recursos a donde sí hacen falta.

Eliminar el autobús amarillo en 2027 no es un recorte:
es poner fin a un despilfarro evidente.

Vila-real necesita servicios útiles, no propaganda

El problema del autobús amarillo no es solo el autobús. Es lo que representa:
años de políticas que no se evalúan, errores que no se corrigen y dinero público que se va por el desagüe.

Vila-real no necesita más símbolos vacíos ni proyectos que solo sirven para hacerse la foto.
Necesita servicios eficaces, prioridades claras y respeto por el dinero del vecino.

Y la conclusión es evidente:
un autobús que no usa nadie y cuesta 500.000 euros al año no puede seguir circulando.

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