El Ayuntamiento de Vila-real acumula 8 millones de euros en facturas pendientes a proveedores

José Benlloch dice estar “tremendamente dolido” tras acumular 8 millones de euros sin pagar a proveedores

Redacción
Política
sábado, 21 de febrero de 2026

Ocho millones que no son humo contable: son trabajos realizados, servicios prestados y empresas que llevan meses esperando cobrar.

Y ahora, cuando la situación ya es insostenible, el alcalde José Benlloch promete que pagará en dos meses y asegura estar “tremendamente dolido”.

La pregunta es inevitable:
¿Dolido por qué? ¿Por deber 8 millones… o por que se haya hecho público?


Ocho millones no aparecen de la nada

Una deuda así no surge en una semana.
No es un accidente.
Es el resultado de una cadena de decisiones:

  • Gasto por encima de las posibilidades reales
  • Falta de control presupuestario
  • Mala previsión de tesorería
  • Prioridades políticas equivocadas

Cuando un Ayuntamiento no paga a tiempo, el problema no es técnico.
Es político.


Mientras el consistorio promete, las empresas pagan

Detrás de esos 8 millones hay:

  • Autónomos adelantando IVA sin haber cobrado
  • Pequeñas empresas financiando al Ayuntamiento sin quererlo
  • Trabajadores pendientes de nóminas
  • Proveedores asfixiados por la demora

Y todo esto en un contexto económico complicado para la ciudad.

No se puede gobernar con discursos emotivos mientras otros sostienen el peso financiero.


Dos meses de plazo: ¿confianza o fe?

Prometer pagar en dos meses suena bien.
Pero la confianza no se construye con plazos anunciados en rueda de prensa.

Se construye con:

  • Transparencia real
  • Un calendario detallado de pagos
  • Explicaciones claras sobre cómo se ha llegado a esta deuda
  • Garantías de que no volverá a repetirse

Si no hay cambios estructurales, dentro de un tiempo volveremos a hablar del mismo problema.


El verdadero problema: credibilidad

Un Ayuntamiento que debe 8 millones:

  • Pierde autoridad ante proveedores
  • Daña la imagen económica de la ciudad
  • Genera desconfianza en futuras contrataciones
  • Transmite sensación de descontrol

Y eso pesa más que cualquier declaración pública.


No basta con mostrarse afectado.
No basta con prometer.
No basta con culpar a circunstancias externas.

Cuando se gobierna una ciudad, la responsabilidad no es emocional: es financiera y ejecutiva.

Si en dos meses la deuda está liquidada, se habrá cumplido un compromiso.
Pero lo que realmente necesita Vila-real no es un parche urgente.

Necesita gestión seria, planificación y rigor.
Porque ocho millones no son un error puntual. Son un síntoma.

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