El Ayuntamiento de Vila-real permite que un funcionario que cobra sin trabajar protagonice actos oficiales
Alfredo Sanz se marca un pasodoble

El Ayuntamiento de Vila-real ha difundido imágenes celebrando el 650º aniversario del bou al carrer, una tradición profundamente arraigada en la ciudad y organizada por la Comisión del Bou.
Exposiciones, galas, premios y música han llenado la programación institucional con un tono festivo y propagandístico.
Sin embargo, detrás de la foto oficial y los aplausos, hay una situación que ha generado un profundo malestar entre vecinos y aficionados.
Durante la I Gala Taurina, organizada desde la Concejalía de Tradiciones, se estrenó el pasodoble “Un vint-i-quatre d’agost. Bou a Vila-real”, obra de Alfredo Sanz, interpretado por la UM La Lira y presentado como uno de los momentos estrella del acto.
Y aquí surge la pregunta que muchos se hacen en voz alta:
¿Cómo permite el Ayuntamiento que un funcionario que no trabaja en el propio consistorio protagonice actos oficiales mientras sigue cobrando su sueldo?
No se trata de cuestionar la música ni la tradición taurina, que forma parte de la identidad de Vila-real.
Se trata de responsabilidad, control y respeto al dinero público.
Según denuncian vecinos y personas vinculadas a la administración local, Alfredo Sanz no desempeñaría su labor diaria en el Ayuntamiento, pese a mantener su condición de funcionario.
Aun así, el consistorio no solo no aclara su situación, sino que le da protagonismo institucional en actos oficiales, con presencia política y difusión pública.
Silencio institucional y cero explicaciones
El Ayuntamiento no ha explicado:
- En qué condiciones desempeña su trabajo este funcionario.
- Por qué no desarrolla su labor en dependencias municipales.
- Quién supervisa su actividad profesional.
- Si su situación cumple con los criterios de control y transparencia exigibles.
Mientras tanto, el alcalde y su equipo prefieren sacar pecho en redes y notas de prensa, evitando responder a una cuestión que afecta directamente a la credibilidad de la gestión municipal.
Tradición sí, pero con rigor
La tradición taurina merece respeto.
Los vecinos merecen respeto.
Y el dinero público exige control, explicaciones y responsabilidades.
Porque cuando un Ayuntamiento tolera situaciones opacas, calla ante las dudas y convierte los actos oficiales en escaparates personales, el problema ya no es cultural: es político y administrativo.
La pregunta sigue sin respuesta:
¿Quién controla a los funcionarios en el Ayuntamiento de Vila-real… o aquí vale todo mientras no se haga ruido?