El entorno del CEM de Vila-real: una zona cada vez más insegura por la dejadez municipal

El CEM de Vila-real, tomado por la inseguridad ante la pasividad del alcalde

Redacción
Sociedad
viernes, 2 de enero de 2026

Uno de los ejemplos más claros del deterioro de la seguridad en Vila-real se vive en la zona del CEM (Ciudad Deportiva Municipal). Un área que, lejos de consolidarse como espacio cultural y de referencia, se ha convertido en un foco creciente de inseguridad, especialmente durante las noches.

Vecinos de la zona alertan de una realidad cada vez más evidente:

  • Aumento de yonkis y consumo de drogas en la vía pública
  • Presencia constante de inmigración ilegal sin control
  • Grupos conflictivos merodeando a altas horas
  • Sensación de abandono total por parte del Ayuntamiento

La percepción de inseguridad no es una exageración ni un discurso político:
es el día a día de quienes viven o transitan por la zona.

Una Policía Local infrautilizada y sin respaldo político

Lo más grave, según denuncian vecinos y comerciantes, es que José Benlloch no está haciendo prácticamente nada para revertir esta situación.
Ni refuerzo policial visible, ni controles, ni presencia disuasoria constante.

La Policía Local, que debería ser la primera línea de seguridad en estas zonas degradadas, parece estar “atada de pies y manos”, sin instrucciones claras ni respaldo político para actuar con firmeza.

“No es que no haya policía, es que no la quieren usar”, lamentan residentes del entorno.

Zonas culturales abandonadas, barrios desprotegidos

Resulta especialmente sangrante que esto ocurra en un entorno que debería ser cultural, familiar y seguro, mientras el Ayuntamiento:

  • Gasta millones en inmuebles
  • Firma contratos cada vez más caros
  • Presume de proyectos y anuncios

Pero no garantiza algo tan básico como la seguridad ciudadana.

El resultado: miedo, degradación y huida de vecinos

La consecuencia directa de esta dejadez es clara:

  • Vecinos que evitan salir de noche
  • Familias que se plantean marcharse
  • Comercios que pierden clientela
  • Espacios públicos tomados por la marginalidad

Todo ello mientras el alcalde mira hacia otro lado y evita afrontar un problema que ya no se puede esconder bajo la alfombra.

Sin seguridad no hay ciudad

La situación del CEM de Vila-real no es un caso aislado, sino el reflejo de una política municipal blanda con la delincuencia y dura con el contribuyente.

Más gasto, más impuestos y más abandono de los barrios.
Esa es la herencia que está dejando José Benlloch en zonas clave de la ciudad.

Porque sin seguridad, no hay convivencia.
Y sin convivencia, Vila-real pierde su alma.

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