El equipo musulmán de Benlloch cierra Semana Santa pensando en el Ramadán del 2027
Benlloch cierra la Semana Santa entre críticas y acusaciones de priorizar otras agendas

El final de la Semana Santa en Vila-real no ha estado exento de polémica. La presencia institucional del alcalde, en los actos religiosos ha coincidido con un creciente malestar entre parte de la ciudadanía que cuestiona su coherencia política y sus prioridades.
Un debate que va más allá de los actos
En los últimos tiempos, la agenda del equipo de gobierno ha generado críticas por lo que algunos consideran un intento de abarcar todos los ámbitos sin una línea clara.
La participación en distintos actos culturales y religiosos ha abierto un debate incómodo:
- ¿Se trata de representación institucional?
- ¿O de una estrategia política basada en quedar bien con todos?
La percepción de falta de rumbo
Entre algunos vecinos se extiende la sensación de que el Ayuntamiento:
- Cambia de discurso según el contexto
- Prioriza la imagen pública
- Y evita posicionamientos claros
Esto ha derivado en una crítica recurrente: la falta de coherencia en la acción política.
El foco sigue en la gestión
Más allá de debates simbólicos, la crítica de fondo es otra.
Mientras se suceden los actos y las agendas, hay cuestiones que siguen sin resolverse:
- Pagos pendientes a proveedores
- Polémicas urbanísticas
- Falta de transparencia en expedientes clave
Una pregunta que sigue abierta
El cierre de la Semana Santa deja una reflexión en el aire en Vila-real:
¿Está el Ayuntamiento centrado en representar a todos o en intentar contentar a todos sin resolver los problemas de fondo?
Porque cuando la política se percibe como una suma de gestos, el riesgo es claro:
perder credibilidad en la gestión real de la ciudad.