El PP de Vila-real: una oposición ausente mientras Benlloch avanza con la macro mezquita sin dar explicaciones

Parecen más una reunión de amigos del Tupperware

Redacción
Política
lunes, 8 de diciembre de 2025

Lo que hoy representa el Partido Popular de Vila-real es, simple y llanamente, una oposición fallida.
No fiscaliza, no marca agenda, no presiona al poder y, lo que es aún más grave, calla en uno de los asuntos más sensibles y polémicos del municipio: la cesión de terreno municipal para la construcción de la macro mezquita.

El PP local no sabe en qué fase está el proyecto, no exige documentación pública, no pregunta por las condiciones del acuerdo, no convoca a los vecinos, no lidera ninguna explicación institucional. Silencio absoluto. Dejación total.

Y cuando un partido de oposición no controla al gobierno en un asunto de este calibre, deja de hacer oposición y pasa a ser, de facto, cómplice por omisión.

Mientras el alcalde José Benlloch avanza en la cesión de suelo público sin un debate transparente, el PP de Vila-real permanece desaparecido.
Ni notas de prensa duras.
Ni plenos tensos.
Ni presión política real.
Ni información clara a los ciudadanos.

Nada.

La macro mezquita no es un tema menor. Afecta a suelo público, planificación urbana, convivencia, legalidad administrativa y modelo de ciudad. Y sin embargo, la principal fuerza teórica de la oposición actúa como si no existiera.

Lo que hoy se ve en Vila-real no es un partido preparado para gobernar, sino un grupo desdibujado, sin estrategia, sin pulso político y sin reflejos, más pendiente de sobrevivir internamente que de defender a los vecinos frente a decisiones de gran calado.

No hay liderazgo visible.
No hay mensaje político claro.
No hay batalla en los medios.
No hay calle.

Y sin calle, sin presión y sin conflicto democrático, el poder hace lo que quiere.

La política municipal no se gana con comunicados tibios, ni con silencios calculados, ni con sonrisas institucionales. Se gana plantando cara, informando al ciudadano y obligando al gobierno a rendir cuentas.

Hoy, el PP de Vila-real no está cumpliendo con ese papel. Y mientras siga mirando hacia otro lado con el tema de la macro mezquita, seguirá dejando huérfanos a miles de vecinos que sí quieren respuestas.

Porque cuando la oposición no molesta, el poder gobierna sin frenos.

Y eso, en democracia, es un problema muy serio.

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