El PSOE echa la culpa al muerto: Rubalcaba implantó los pagos en metálico a cambio de facturas
El PSOE y el control del efectivo: años de advertencias del Tribunal de Cuentas

Madrid. El manejo del dinero en metálico dentro del PSOE ha sido durante años una de las prácticas más cuestionadas por los órganos de fiscalización. Los informes del Tribunal de Cuentas han advertido de forma reiterada sobre la falta de control en los pagos en efectivo y las debilidades internas en la justificación de gastos, un sistema heredado de etapas anteriores y que ha generado sombras en la transparencia económica del partido.
Una práctica extendida y poco controlada
Durante años, el PSOE gestionó pagos en metálico para gastos internos y de campaña sin la trazabilidad necesaria. Se trataba de una práctica generalizada en la política española de las décadas pasadas, pero en el caso socialista los informes de fiscalización detectaron carencias significativas en la custodia de justificantes y en la supervisión de los fondos.
En muchos ejercicios auditados, el Tribunal de Cuentas señaló que los responsables económicos del partido no disponían de un control directo sobre los tickets o facturas menores que se presentaban en las hojas de gasto, lo que dificultaba verificar el destino real de los fondos.
Advertencias reiteradas del Tribunal de Cuentas
Desde principios de la década de 2010, el Tribunal de Cuentas ha reclamado al PSOE más rigor, trazabilidad y centralización contable, destacando la necesidad de eliminar el uso de efectivo y sustituirlo por medios bancarios. Las recomendaciones fueron claras:
- Limitar al máximo los pagos en metálico.
- Garantizar la existencia de un justificante original para cada gasto.
- Fortalecer los controles internos y auditar de forma independiente las operaciones.
En varios informes, el organismo fiscalizador dejó constancia de que las observaciones al PSOE eran recurrentes, especialmente en lo relativo a gastos de funcionamiento y actividades electorales.
Un modelo superado a golpe de corrección
Con el paso de los años, y ante las continuas advertencias, el PSOE se vio obligado a reformar sus procedimientos internos. Introdujo sistemas informáticos de gestión contable, redujo el uso del efectivo y reforzó la supervisión de las sedes provinciales. Aun así, el cambio no fue inmediato: las prácticas heredadas de anteriores direcciones económicas tardaron en corregirse.
Expertos en control financiero subrayan que el caso del PSOE refleja una realidad estructural de la política española: la falta de cultura de rendición de cuentas y la resistencia a la transparencia en las finanzas partidistas.
Hacia una política más fiscalizada
En la actualidad, el uso de efectivo en los partidos es prácticamente residual. Cualquier pago debe justificarse mediante factura o recibo, y la información se centraliza electrónicamente. Pese a ello, los órganos de control mantienen la vigilancia para garantizar que no se repitan los errores del pasado.
La modernización contable ha reducido los riesgos, pero también ha dejado una lección clara: durante años, el PSOE gestionó fondos con escaso control interno, lo que dio pie a advertencias continuadas y a un modelo de fiscalización mucho más estricto en la actualidad.