El truco de las 300 viviendas: mucho titular, poca vivienda real en Vila-real
Cuentas que no salen: 300 viviendas, menos de 100 pisos libres, y un anuncio que no aguanta ni una calculadora

El Gobierno ha anunciado que pondrá 300 viviendas en alquiler asequible y social en Vila-real. La foto es bonita, el titular suena bien, y José Benlloch podrá presumir del anuncio en la próxima nota de prensa. El problema es que basta con hacer una cuenta sencilla para que el globo se desinfle. Ahora mismo, en el día a día de Vila-real, no llegan ni a 100 las viviendas disponibles para alquilar en el mercado libre. Es decir: el anuncio promete, de golpe, triplicar esa oferta... pero con trampa. Una vivienda social no la ocupa una persona sola: normalmente accede a ella una unidad familiar, una pareja, a veces con hijos. Eso significa que esas 300 viviendas, en la práctica, están pensadas para dar respuesta a bastantes más de 300 personas — y sin embargo, seguirán siendo insuficientes frente a la demanda real de una ciudad donde ya cuesta encontrar algo digno por menos de lo que gana una familia trabajadora en un mes. Aquí está la hipocresía de fondo: se anuncia una cifra grande para la foto, sabiendo que el filtro de requisitos (ingresos máximos, composición familiar, empadronamiento, situación de vulnerabilidad) va a dejar fuera a buena parte de quienes hoy no pueden pagar un alquiler en esta ciudad. No es una solución a la crisis de vivienda de Vila-real: es un parche que se vende como solución, y esa diferencia es exactamente lo que separa a un anuncio político de una política de vivienda real. Mientras tanto, la pregunta que debería hacerse cualquier vecino es otra: si hoy apenas hay 100 viviendas en el mercado libre, ¿qué ha hecho el gobierno de Benlloch, más allá de anunciar cifras ajenas que dependen del Gobierno central, para que en Vila-real se construya y se libere vivienda de verdad? Porque hasta que eso no pase, 300 viviendas sociales seguirán siendo un número en un cartel institucional, no una respuesta a la angustia real de quien lleva meses buscando un piso y no lo encuentra. Al final, el número que de verdad debería preocupar a Benlloch no es el de las viviendas anunciadas, sino el de vecinos que, mes tras mes, no encuentran dónde vivir en su propia ciudad. Ese es el número que se acumula, se comenta en la calle, y es el que de verdad se traduce en votos cuando llega el momento de pasar por las urnas.