Fran Capdevila: el concejal que trabaja en la fábrica y en el Ayuntamiento para levantar Burriana
Repara lo que los socialistas dejaron hundido en Burriana

Mientras otros viven de la política, Fran Capdevila sigue remangándose cada mañana para ir a trabajar a la fábrica.
Y después, como concejal de Deportes, Agricultura y Pesca, dedica su tiempo a mejorar una ciudad que durante años fue abandonada por la gestión socialista.
Un hombre que rema en los dos sentidos: el del trabajador que sabe lo que cuesta ganarse el pan, y el del servidor público que no se esconde en los despachos.
El contraste con los años del socialismo
Durante casi una década, los gobiernos socialistas dejaron tras de sí deuda, abandono y desidia.
Instalaciones deportivas ruinosas, proyectos agrícolas olvidados y promesas incumplidas se convirtieron en la marca de la casa del PSPV local.
Mientras tanto, los vecinos veían cómo los recursos se iban en propaganda y postureo político.
Capdevila llegó para poner orden y sentido común.
Su gestión no se mide en titulares, sino en hechos. Donde otros se dedicaron a hablar, él actúa y arregla.
Y lo hace sin dejar de ser un trabajador más, alguien que conoce de primera mano los problemas reales de la gente porque los vive cada día en la fábrica y en la calle.
Deportes: de la ruina socialista a la recuperación real
Las piscinas municipales son el ejemplo más claro del desastre heredado.
Goteras, equipos rotos y falta de mantenimiento... símbolo de ocho años de abandono.
Capdevila no se ha limitado a quejarse: ha iniciado reformas estructurales, ha recuperado presupuestos perdidos y ha devuelto dignidad a instalaciones que los socialistas dejaron hundidas.
Además, ha impulsado una política deportiva de base, cercana a clubes y asociaciones, fomentando la participación vecinal y el deporte como motor económico y social.
No hay mejor prueba de compromiso que alguien que trabaja por el deporte después de cumplir su jornada laboral en una fábrica.
Eso se llama vocación de servicio.
Agricultura y pesca: recuperar la raíz de Burriana
Capdevila también ha devuelto al campo y al mar el lugar que merecen.
Después de años de olvido socialista, la agricultura y la pesca vuelven a tener voz en el Ayuntamiento.
Ha reabierto canales de diálogo con cooperativas, impulsado proyectos para modernizar el sector y ha recuperado el orgullo de la Burriana agrícola.
Su apuesta es clara: menos discursos ideológicos, más apoyo real al trabajador del campo y del mar.
No hay que inventar nada, solo escuchar, planificar y cumplir.
Y eso es exactamente lo que está haciendo.
El ejemplo de un concejal con los pies en el suelo
Fran Capdevila no es un político al uso.
No vive de la política, no presume de coche oficial, ni necesita asesores para saber lo que pasa en su ciudad.
Habla con conocimiento de causa, porque cada mañana vive la realidad del trabajador: fichar, producir y esforzarse.
Y después, como concejal, lleva esa misma ética del trabajo al Ayuntamiento.
En tiempos donde tantos políticos parecen vivir en una burbuja, su figura representa la antítesis del político de despacho: un hombre que pisa el barro, escucha al vecino y trabaja hasta que las cosas se arreglan.
Trabajo, coherencia y resultados
Fran Capdevila simboliza una nueva forma de hacer política local:
la que no promete, sino cumple; la que no teoriza, sino trabaja.
Burriana necesitaba aire fresco después de años de abandono socialista.
Hoy, con Capdevila al frente de Deportes, Agricultura y Pesca, la ciudad empieza a recuperar el pulso, la confianza y la dignidad.
Porque cuando un político sigue levantándose a las seis de la mañana para ir a la fábrica y, después, dedica su tiempo libre a servir a su pueblo, eso no es política:
eso es compromiso, eso es amor por Burriana.