Jesús Albiol, el arribista que dinamita Vox Burriana: el símbolo del fracaso de Vox Castellón
Debe ser sacrificado políticamente

Lo que ha hecho Jesús Albiol en Burriana no es política, es una deslealtad en toda regla.
Mientras los burrianenses esperaban coherencia y soluciones, él eligió la confusión, el ruido y la traición.
Su actuación ha provocado dimisiones, desconfianza y un terremoto político que ha dejado al descubierto el verdadero estado de Vox en la provincia: una organización rota, sin rumbo y dominada por la ambición personal.
Albiol no es un hombre de partido, ni de principios, ni de ciudad.
Es un oportunista político que ha jugado a dos bandas, tratando de ganar visibilidad a costa del trabajo de los demás.
Su obsesión por la foto, su afán de protagonismo y su falta de lealtad institucional han hecho más daño a Vox Burriana que cualquier adversario externo.
El coste político de la deslealtad
Su negativa a apoyar la bajada del IBI —una medida justa, necesaria y coherente con el discurso que Vox dice defender— ha sido el punto de no retorno.
Mientras el alcalde Jorge Monferrer y su equipo luchaban por aliviar la carga fiscal de los vecinos, Albiol y su entorno apostaron por el bloqueo y el sabotaje político.
No hay excusa.
El voto en contra fue un gesto de irresponsabilidad y de desprecio a los burrianenses que esperaban de Vox algo más que luchas internas y juegos de poder.
Y el resultado no ha podido ser más evidente: un partido dividido, desprestigiado y abandonado por sus propios concejales.
Vox Castellón: un partido en descomposición
Lo que ocurre en Burriana es solo el reflejo de lo que pasa en el resto de la provincia.
Vox Castellón se ha convertido en un esperpento político, dominado por la improvisación, las luchas personales y la incapacidad para sostener una estrategia coherente.
Mientras Llanos Massó mira hacia otro lado, el partido se desangra en la Plana, con concejales que dimiten, otros que se fugan al grupo mixto y militantes que ya no reconocen al proyecto por el que apostaron.
Burriana ha sido la gota que colma el vaso.
El caso Albiol ha expuesto públicamente el vacío moral y la falta de liderazgo real dentro de Vox Castellón.
Ni estrategia, ni unión, ni principios: solo un partido que ya no sabe a quién obedece ni a qué ciudad representa.
Responsabilidad política y regeneración
Jesús Albiol debe asumir sus consecuencias.
No basta con comunicados vacíos ni con culpar a otros.
Ha roto la confianza de sus votantes, ha comprometido la credibilidad del grupo municipal y ha ensuciado el nombre de Vox en Burriana.
Por eso, la única salida digna es su retirada inmediata de la política local.
La regeneración exige limpieza y transparencia.
Y eso pasa por apartar a quienes utilizan el cargo para beneficio personal o como plataforma de promoción interna.
Burriana no se rinde
Mientras tanto, el alcalde Jorge Monferrer sigue centrado en lo que realmente importa: cumplir con los vecinos y seguir bajando los impuestos.
Su firmeza frente al caos ha devuelto la estabilidad al Ayuntamiento y ha demostrado que la política útil siempre vence al oportunismo.
Los burrianenses ya lo han visto con sus propios ojos:
quien traiciona, cae.
Y quien trabaja, se gana el respeto.
Vox Burriana ha tocado fondo, y Jesús Albiol se ha convertido en el rostro de su propio derrumbe político.