Jesús Albiol (Vox), el que está jodiendo a Burriana: vota no a la cancelación total de la deuda
4 millones de euros sobre la mesa, y Burriana sigue pagando intereses al banco por su culpa

El pasado 6 de octubre, el Pleno del Ayuntamiento de Burriana tuvo la oportunidad de hacer historia: cancelar por completo la deuda bancaria del municipio, algo que no se había conseguido nunca. La propuesta del equipo de gobierno planteaba amortizar los 4.011.000 euros que quedaban pendientes de los 7,2 millones de euros heredados en 2023, dejando a Burriana libre de intereses y amortizaciones bancarias por primera vez en su historia. Conviene detenerse en lo que significa, en números reales, lo que se quedó sobre la mesa. Burriana arrancó esta legislatura, en 2023, arrastrando una deuda bancaria de 7,2 millones de euros. Desde entonces, el equipo de gobierno ha ido reduciéndola progresivamente hasta dejar un remanente de 4.011.000 euros, la cantidad exacta que se sometía a votación el pasado 6 de octubre para saldarla por completo. No se trataba de pedir un sacrificio adicional a los vecinos, ni de asumir un riesgo financiero: se trataba de cerrar, con los recursos ya disponibles, una cuenta pendiente que lleva años lastrando las finanzas del municipio en forma de intereses y amortizaciones. El propio alcalde, Jorge Monferrer, lo resumió sin rodeos: calificó el bloqueo de "incomprensible" e insistió en que la oposición había preferido el cálculo político antes que liberar a los vecinos de las cargas bancarias que arrastran desde hace años. Lo llamativo no es solo el resultado, sino la coherencia —o la falta de ella— de quien lo protagonizó. Durante esta misma legislatura, Jesús Albiol votó a favor de una amortización de cuatro millones de euros de esa misma deuda. Cuando se trataba de reducirla parcialmente, sí. Cuando se trataba de eliminarla por completo, con una cantidad prácticamente idéntica sobre la mesa, no. El propio PP de Burriana ha calificado esa posición de "incomprensible e irresponsable", y cuesta encontrar un argumento técnico que explique el cambio: la cifra es casi la misma, el objetivo es el mismo —liberar al Ayuntamiento, y por tanto a los vecinos, de pagar intereses a los bancos— y sin embargo el sentido del voto se invierte. Cuando un concejal vota distinto ante cuestiones prácticamente idénticas, lo mínimo que se le puede exigir es una explicación clara de por qué. Aquí no la hay, y el silencio pesa: Albiol tuvo la oportunidad de dejar a Burriana libre de deuda bancaria por primera vez en su historia, y prefirió no hacerlo, exactamente en el momento en que esa cancelación podía inscribirse con su nombre en el acta de un hito histórico para el municipio. No es un matiz técnico ni una cuestión de letra pequeña: es una contradicción que él mismo protagonizó, votando a favor de pagar parte de la deuda cuando convenía y en contra de liquidarla por completo cuando se podía. Los vecinos de Burriana tienen derecho a una explicación clara, y de momento solo tienen un portavoz que exige coherencia a los demás mientras él mismo no la demuestra. Es llamativo, además, que este no sea un episodio aislado de contradicción en la trayectoria reciente del portavoz de Vox en Burriana. Semanas antes, el propio Albiol había acusado al PP local de mantener "un doble discurso" en otro asunto municipal, reclamando explícitamente coherencia a sus socios de gobierno. La pregunta que le devuelve ahora la hemeroteca es inevitable: si exige coherencia a los demás, ¿por qué no se la aplica él mismo cuando su voto decide, literalmente, si su ciudad sigue pagando intereses a la banca o deja de hacerlo para siempre? No es una pregunta retórica — es la que debería responder antes de la próxima sesión plenaria, directamente a los vecinos que durante años han visto cómo una parte de sus impuestos se iba en intereses bancarios en lugar de en servicios.