José Benlloch, acorralado por los vecinos de Vila-real por el ‘tasazo’ de la basura: tensión, protestas y presencia de la Policía Nacional
El enfado ciudadano estalla ante un Ayuntamiento que se niega a rectificar

La tensión en Vila-real ya es imposible de ocultar.
El alcalde socialista José Benlloch vivió este miércoles uno de los episodios más incómodos de su mandato:
vecinos indignados lo increparon duramente por el polémico tasazo de la basura, una tasa que muchos consideran injusta, desproporcionada y mal distribuida.
La situación se tensó tanto que la Policía Nacional tuvo que desplazarse preventivamente ante la posibilidad de que creciera la presión vecinal.
Un alcalde que ya no puede ignorar el malestar
Benlloch ha querido minimizar la protesta, pero la realidad es tozuda:
los vecinos, cansados de pagar más por un servicio que consideran peor y mal gestionado, no están dispuestos a tragar más excusas.
“No llegamos a fin de mes y encima nos clavan otro sablazo”,
gritaba una vecina en plena calle, visiblemente indignada.
La protesta refleja un hartazgo general que en Vila-real se palpa en cada barrio:
el Ayuntamiento recauda más y da menos, mientras la economía familiar sigue ahogada.
El tasazo: un golpe directo al bolsillo
El reparto de la tasa ha sido descrito por asociaciones vecinales como “arbitrario, injusto y sin sentido común”.
Metros cuadrados, número de habitantes por vivienda, ubicación… Todo mezclado en un cóctel que para muchos parece diseñado sin ningún criterio real de equidad.
Y el resultado es claro:
Hay familias que pagan auténticas barbaridades,
mientras otras con mayor capacidad económica salen prácticamente indemnes.
La presencia de la Policía Nacional deja una imagen demoledora
No es habitual que la Policía Nacional tenga que acudir a un acto institucional para prevenir posibles altercados.
Pero ese simple hecho ya resume el momento político del alcalde:
Benlloch gobierna cada vez más rodeado de desconfianza y tensión social.
Los ciudadanos sienten que el Ayuntamiento les ha dado la espalda,
y que el alcalde solo aparece para justificar lo injustificable.
Un liderazgo agotado
El problema del tasazo no es puntual ni accidental:
es el resultado de años de decisiones polémicas, gastos discutibles y un modelo de gestión que muchos vecinos consideran más ideológico que práctico.
Benlloch, que lleva más de una década en el poder, parece haber desconectado de la realidad del municipio.
La protesta de hoy —y la llegada de la Policía Nacional—
son la evidencia más clara de que la paciencia del pueblo se está agotando.
Vila-real exige rectificar ya
La ciudadanía no pide milagros: pide justicia, sentido común y respeto.
Tres elementos que, con este tasazo, el Ayuntamiento ha dejado de lado.
El mensaje de los vecinos es directo:
o Benlloch rectifica, o Vila-real estallará en las próximas semanas