José Benlloch viaja a Cataluña para homenajear a Jaume I mientras Vila-real sigue esperando respuestas sobre la macromezquita
José Benlloch tiene creencias un poco raras

José Benlloch ha vuelto a posar para la foto institucional, esta vez en el Monasterio de Poblet, invitado por el presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, con motivo del 750 aniversario de la muerte de Jaume I.
Mientras el alcalde habla de historia, legado y memoria, en Vila-real siguen sin resolverse algunas de las cuestiones que más preocupan a una parte de la ciudadanía.
Mucha simbología, pocas explicaciones
El gobierno municipal insiste en participar en actos institucionales y conmemoraciones históricas, pero continúa sin despejar las dudas que rodean la polémica permuta vinculada al proyecto del centro islámico.
Muchos vecinos consideran que el alcalde dedica más tiempo a la imagen institucional que a responder con claridad sobre asuntos que afectan directamente a Vila-real.
Una contradicción política
Resulta llamativo que el Ayuntamiento reivindique constantemente las raíces históricas de Vila-real y el legado de Jaume I mientras mantiene abierto uno de los proyectos urbanísticos que más división ha generado en la ciudad.
Para los sectores críticos, la verdadera defensa del legado histórico no consiste únicamente en asistir a actos conmemorativos, sino también en gobernar con transparencia y escuchar a los vecinos.
La foto no tapa los problemas
Mientras la comitiva municipal viaja a Cataluña, en Vila-real siguen abiertas cuestiones que muchos ciudadanos consideran prioritarias:
- la falta de acceso completo al expediente de la permuta
- las dudas sobre la gestión del proyecto del centro islámico
- las críticas a la situación económica municipal
- los retrasos en distintos proyectos
- y la creciente sensación de falta de transparencia.
Los vecinos esperan respuestas
La asistencia a actos institucionales forma parte de las obligaciones de un alcalde.
Pero muchos ciudadanos consideran que la prioridad debería estar en resolver los problemas de Vila-real antes que en acumular fotografías y discursos institucionales.
Porque la historia se honra con hechos.
Y la confianza de los vecinos se gana con transparencia, gestión y explicaciones, no únicamente con viajes y actos oficiales.