La casa de la mujer sí, la casa del hombre no: el debate pendiente en Vila-real
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El Ayuntamiento de Vila-real ha presentado la nueva programación de la Casa de la Dona para febrero–mayo de 2026, con talleres centrados en el bienestar físico, emocional y personal de las mujeres usuarias del servicio.
La iniciativa incluye:
- Actividad física y bienestar corporal
- Talleres creativos y de crecimiento personal
- Salud emocional y expresión
- Espacios de encuentro, aprendizaje y apoyo mutuo
Desde el consistorio, la vicealcaldesa y concejala de Igualdad, Maria Fajardo, ha defendido el proyecto como un espacio de empoderamiento y salud integral.
Hasta aquí, nada que objetar. El problema surge cuando se mira el conjunto de las políticas municipales.
Una pregunta legítima: ¿y la Casa de l’Home?
En Vila-real existe la Casa de la Dona, con programación estable, presupuesto propio y respaldo institucional.
Sin embargo, no existe ningún espacio equivalente dirigido a los hombres para trabajar cuestiones como:
- Salud mental
- Prevención del suicidio
- Soledad no deseada
- Gestión emocional
- Paternidad responsable
- Apoyo psicológico y social
Y esta ausencia no es menor.
Realidades que no se pueden ignorar
Los datos sociales y sanitarios muestran que:
- Los hombres presentan mayores tasas de suicidio
- Acuden menos a recursos de salud mental
- Sufren altos niveles de aislamiento emocional
- Tienen menos espacios institucionales donde pedir ayuda sin estigmas
Aun así, el Ayuntamiento no ofrece un recurso específico para abordar estas realidades.
Igualdad no es exclusión por sexo
Defender políticas para mujeres no debería implicar olvidar a los hombres.
La igualdad real se construye sumando, no creando estructuras unilaterales.
Cuando una administración:
- Financia espacios para un solo sexo
- Programa actividades solo para una parte de la población
- Ignora problemáticas específicas del otro
No está aplicando igualdad, sino desequilibrio institucional.
¿Por qué no un modelo inclusivo?
La pregunta es razonable y cada vez más compartida por los vecinos:
¿Por qué no crear espacios de bienestar, apoyo emocional y crecimiento personal abiertos a toda la ciudadanía o con programas específicos también para hombres?
No se trata de cerrar la Casa de la Dona.
Se trata de ampliar la mirada y reconocer que el bienestar no entiende de ideología ni de sexos, sino de personas.
Vila-real cuenta con una Casa de la Dona activa y financiada, pero carece de recursos equivalentes para los hombres.
Mientras tanto, el discurso institucional habla de igualdad, pero la práctica sigue siendo parcial.
Porque una ciudad que aspira a cuidar a su gente no puede hacerlo solo a medias.
La igualdad real empieza cuando nadie queda fuera.