La permuta de la macromezquita desgasta a Benlloch: meses de silencio, plazos agotados y una transparencia bajo sospecha

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Redacción
Política
viernes, 24 de abril de 2026

El caso de la permuta vinculada al proyecto del centro islámico en Vila-real se ha convertido en uno de los mayores focos de desgaste político para el alcalde

Lo que debería haberse resuelto con una entrega rápida de documentación pública ha terminado convertido en una cadena de retrasos, trámites y respuestas parciales que alimentan una sensación cada vez más extendida: el Ayuntamiento no está sabiendo explicar con claridad una operación urbanística sensible.

Meses de espera para un expediente público

La polémica no nace solo del contenido de la permuta.

Nace de algo mucho más simple:

  • documentación que tarda en aparecer
  • plazos llevados al límite
  • y una gestión administrativa que transmite más resistencia que transparencia

Porque cuando un expediente necesita tantos pasos para consultarse, la pregunta deja de ser técnica y pasa a ser política.

La estrategia del desgaste

Cada ampliación de plazo, cada traslado a terceros y cada demora administrativa puede tener respaldo legal.

Pero políticamente el efecto es otro:

  • aumenta la desconfianza
  • crece la sensación de opacidad
  • y se instala la idea de que el Ayuntamiento evita cerrar el asunto de forma clara

La transparencia no solo consiste en cumplir la ley.
También consiste en no convertir un expediente público en una carrera de obstáculos.

Un alcalde cada vez más señalado

El problema para Benlloch no es únicamente la permuta.

El problema es la acumulación de percepciones:

  • proyectos que se eternizan
  • explicaciones que llegan tarde
  • y conflictos que se alargan más de lo necesario

Cuando eso ocurre, la figura del alcalde deja de ser la de quien resuelve y pasa a ser la de quien administra el desgaste.

El coste político ya está aquí

Aunque jurídicamente todo pueda defenderse, el daño político es evidente.

Porque en la calle la pregunta ya no es solo qué contiene la permuta.

La pregunta es:

¿por qué cuesta tanto mostrar algo que debería ser accesible desde el principio?

El tiempo juega en contra

El calendario administrativo avanza.

Y cuanto más se acerca el final del plazo, más difícil resulta sostener la idea de normalidad.

Porque cuando una administración tarda demasiado en enseñar documentación pública, la sospecha no desaparece.

Se multiplica.

Una gestión que deja dudas abiertas

El expediente de la permuta ya no es solo un asunto urbanístico.

Es una prueba de cómo se gestiona la transparencia institucional.

Y en este caso, la imagen que queda es incómoda para el Ayuntamiento:

  • demasiados meses
  • demasiados trámites
  • y demasiadas preguntas sin respuesta clara

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