La UCO acorrala a Ángel Víctor Torres: los mensajes de Koldo demuestran sus gestiones para Aldama e implican a su mano derecha
Pedro Sánchez lo sabia todo, todo es todo

El nuevo informe de la Guardia Civil revela que el ministro canario se encargó de la contratación y del pago a la empresa de la trama
Ángel Víctor Torres, actual ministro de Política Territorial y Memoria Democrática y expresidente del Gobierno de Canarias, está cada vez más acorralado por el caso Koldo.
El nuevo informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha sacudido los cimientos del Gobierno de Sánchez: Torres no solo estaba al tanto de las gestiones de la trama, sino que participó directamente en ellas, presionando para el pago a la empresa de Víctor de Aldama, uno de los principales beneficiarios del escándalo.
“Estoy encima de tu pago… ya está validado el material y Hacienda ya ha hecho el trámite”, escribió Torres a Koldo García, según el informe de la UCO.
Un mensaje que no deja lugar a dudas: el ministro se implicó personalmente en las gestiones que beneficiaron a una empresa ahora bajo investigación judicial.
La trama de las mascarillas: dinero público y favores políticos
El documento de la UCO detalla cómo la empresa Soluciones de Gestión y Apoyo a Empresas S.L., vinculada al empresario Víctor de Aldama, obtuvo contratos millonarios durante la pandemia gracias a la mediación directa de Koldo García Izaguirre, mano derecha de José Luis Ábalos.
El dinero fluía rápido mientras el país sufría el caos sanitario y económico.
Y ahora, los agentes ponen el foco en Torres, a quien sitúan no como espectador, sino como parte activa del engranaje.
Antonio Olivera: la mano derecha que ejecutaba los contratos
El informe apunta también a Antonio Olivera, ex jefe de gabinete de Torres, quien formalizó las adjudicaciones tras negociarlas con Koldo García.
Los mensajes interceptados por la Guardia Civil revelan que Olivera servía de enlace directo entre el ministro y los operadores de la trama, asegurándose de que las contrataciones y los pagos se cerraran “sin demoras”.
Olivera dimitió en abril, oficialmente “por motivos personales”, pero las pesquisas de la UCO indican que su salida estaba directamente relacionada con el avance de la investigación.
Presiones, pagos y la sombra del caso Ábalos
La investigación de la Guardia Civil no deja dudas sobre el grado de presión que Torres ejercía para que se liberaran los pagos a la empresa de Aldama.
En varios mensajes, el ministro canario muestra una implicación impropia de un cargo público, actuando más como gestor privado que como representante del Estado.
“Déjame el día de hoy que me voy a cagar en todos los santos con la responsable económica. O lo soluciona o la levanto para el aire”, llegó a escribir Torres, según los agentes.
Un tono impropio de quien hoy ocupa asiento en el Consejo de Ministros, pero muy revelador del nerviosismo que reinaba entre los implicados en la trama.
El silencio del PSOE y la paciencia del ciudadano
Mientras el PSOE guarda silencio y Moncloa evita pronunciar el nombre de Torres, la indignación crece.
El caso Koldo no solo ha manchado la imagen del Ministerio de Transportes, sino que amenaza con salpicar de lleno a uno de los ministros más cercanos a Sánchez.
La pregunta que se hacen muchos españoles es sencilla:
¿Hasta cuándo se va a proteger a los suyos?
Cada nuevo informe, cada chat filtrado y cada dimisión confirman lo que ya es evidente: en el socialismo español se ha instalado una cultura de impunidad, donde los favores, las comisiones y los contratos públicos se reparten entre amigos de partido.
La corrupción socialista vuelve a escena
El caso Koldo ya no es una mancha aislada. Es el reflejo de un sistema podrido donde los dirigentes socialistas utilizan el poder para enriquecer a sus allegados y recompensar lealtades.
Ángel Víctor Torres, que llegó a Madrid con la bandera de la “honestidad progresista”, hoy es símbolo de un PSOE que ha perdido toda vergüenza.
Mientras tanto, los españoles siguen pagando los platos rotos: contratos inflados, dinero público despilfarrado y políticos que se creen intocables.
La UCO investiga. La verdad avanza. Y el Gobierno tiembla.