Mercosur vuelve a encender al campo: agricultores y asociaciones dicen basta
Tertulia en Políticamente Incorrectos

El campo español vuelve a estar en pie de guerra. El acuerdo UE-Mercosur ha regresado al centro del debate y lo ha hecho con fuerza, con nombres, con cifras y con un mensaje claro: los agricultores no están dispuestos a ser la moneda de cambio de Bruselas y del Gobierno.
Este asunto fue abordado abiertamente en Políticamente Incorrectos, donde representantes y voces cercanas a asociaciones agrarias advirtieron de las consecuencias reales que tendría Mercosur para el campo español, especialmente para sectores ya castigados como el citrícola.
Mercosur: competencia desleal con sello europeo
El problema no es el comercio. El problema es cómo se está planteando. Mercosur abre la puerta a productos agrícolas procedentes de países sudamericanos que no cumplen las mismas normas que se exigen a los agricultores españoles:
- Menores controles fitosanitarios
- Uso de productos prohibidos en la UE
- Costes de producción mucho más bajos
- Normativas laborales más laxas
El resultado es devastador: naranja, carne, arroz y otros productos españoles compitiendo en desigualdad absoluta. Mientras aquí se exige al agricultor hasta el último papel, fuera se produce sin esas ataduras… y luego se vende en nuestros mercados.
ASAJA y el campo dicen “hasta aquí”
Organizaciones como ASAJA llevan tiempo avisando. Mercosur no es una oportunidad para el agricultor español, es una amenaza directa a su supervivencia. No se puede hablar de sostenibilidad, de producto local y de soberanía alimentaria mientras se inundan los mercados con producto de terceros países sin las mismas reglas.
Por eso el campo se mueve.
Por eso vuelven las movilizaciones agrarias.
Por eso las tractoradas ya no sorprenden a nadie.
No es postureo. Es desesperación.
La citricultura, la gran damnificada
En zonas citrícolas como la Comunitat Valenciana, Mercosur se percibe como un golpe casi definitivo. El agricultor ya viene tocado por los precios ruinosos, los costes disparados y una PAC cada vez más alejada de la realidad del campo.
Meter ahora más naranja de fuera, más barata y sin los mismos controles, es condenar al agricultor local a desaparecer. Y cuando desaparece el agricultor, desaparece el almacén, el transporte, el empleo y la economía local.
Bruselas decide, el campo paga
Desde Bruselas se habla de geopolítica, de acuerdos estratégicos y de mercados globales. Pero nadie se sienta con el agricultor que no llega a fin de mes, con el que ve cómo su cosecha vale menos cada año.
El Gobierno español, lejos de plantar cara, asiente y calla. Y ese silencio se interpreta en el campo como una traición.
El campo no se rinde
Las movilizaciones agrarias no son un capricho ni una moda. Son la reacción lógica de un sector que siente que lo están empujando al abismo. ASAJA y otras asociaciones lo tienen claro:
sin reciprocidad, sin protección y sin precios justos, no hay futuro para el campo español.
Mercosur no es un debate técnico.
Es una cuestión de supervivencia.
Y esta vez, los agricultores han decidido que no van a callar.