Mientras España encierra gallinas, Alemania recupera la mili: 80.000 nuevos soldados y hasta 2.000-2.600 €/mes

La paradoja europea: España se queda atrás mientras Alemania refuerza su ejército con incentivos y reclutamiento masivo

Redacción
Política
sábado, 15 de noviembre de 2025

En España, el debate público muchas veces se queda en los símbolos: restricciones para agricultores, burocracia para pequeños negocios, regulaciones medioambientales… pero lo cierto es que, en materia de defensa, lanzamos gallinas en titulares y apenas ocupamos espacios estratégicos.
Mientras tanto, en Alemania, el Gobierno ha aprobado un plan ambicioso para reforzar su ejército y aumentar sus efectivos activos en hasta 80.000 soldados más, con sueldos atractivos que rozan los 2.000-2.600 euros al mes. 0


La “mili” alemana que no es obligatoria… por ahora

El proyecto aprobado en Berlín plantea inicialmente un servicio militar voluntario, pero abre la puerta a la reintroducción de la conscripción si no se alcanzan los objetivos de reclutamiento. 1
El plan es ambicioso: expandir las filas de la Bundeswehr hasta 260.000 soldados activos y reforzar la reserva con otros 200.000 efectivos. 2
Para hacerlo más atractivo, se ofrece una remuneración mensual muy competitiva para jóvenes voluntarios. 3


Una oferta económica para jóvenes: motivación por el bolsillo y la patria

Para captar nuevos reclutas, el plan alemán incluye incentivos concretos:

  • Sueldo mensual para los soldados temporales de entre 2.000 € netos según algunos medios. 4
  • Otras fuentes hablan incluso de 2.600 € brutos al mes, más ayudas para obtener el carné de conducir. 5
  • Además, cobertura de seguridad social y formación técnica para quienes se alisten. 6

Estas condiciones no solo son un reclamo económico, sino también un mensaje estratégico: Alemania quiere un ejército moderno y numeroso, no solo con obligados sino con gente atraída por la oportunidad.


España: mucho discurso, poca fuerza militar

Mientras Alemania refuerza sus filas, en España seguimos atrapados en debates simbólicos o culturales, y nuestra estrategia de defensa se debilita frente a tensiones geopolíticas reales.
No existe en España un proyecto tan claro ni tan generoso para atraer a jóvenes al servicio militar. La mili profesional, por ejemplo, sigue siendo voluntaria, pero sin esos incentivos masivos.

Esta brecha revela algo mucho más profundo: mientras otros países europeos se preparan para una nueva era de desafíos, nosotros parecemos más preocupados por regar el campo, regular la movilidad o gastar en propaganda que en fortalecer nuestra capacidad defensiva.


Una diferencia que duele

Alemania vuelve a demostrar que puede combinar patriotismo, preparación estratégica y compensación justa para quienes defienden su país.
En España, la falta de ambición estratégica es patente: preferimos la retórica pacifista fácil antes que invertir en una defensa capaz de asumir sus responsabilidades en un mundo cada vez más inestable.

Si Europa quiere ser fuerte, no bastan los discursos: necesita decisiones valientes.
Y mientras Alemania da pasos claros, nosotros seguimos en la grada con las manos en los bolsillos.

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