Política de escaparate para los mayores mientras Vila-real ignora la falta de residencias
José Benlloch prefiere las políticas de Óscar Puente como dejar tirada a la gente

El Ayuntamiento de Vila-real ha vuelto a difundir con entusiasmo el proyecto Happy iaios, una iniciativa impulsada desde la Concejalía de Juventud que fomenta el encuentro entre jóvenes y personas mayores en la Residència Verge de Gràcia. Actividades lúdicas, visitas periódicas y un ambiente positivo que, sin duda, aportan compañía y momentos agradables a los residentes.
Sin embargo, detrás de este tipo de gestos surge una pregunta incómoda que muchos vecinos se hacen: ¿es esto suficiente ante el grave problema de atención a las personas mayores en Vila-real?
Mucha imagen, poca planificación de futuro
Nadie cuestiona el valor humano de iniciativas como Happy iaios. El problema es utilizarlas como política de escaparate, mientras se ignoran decisiones estratégicas de fondo. Vila-real no avanza en la creación de nuevas residencias de ancianos, ni públicas, ni concertadas, ni privadas con apoyo municipal, pese al evidente envejecimiento de la población.
El contraste es evidente: hay impulso político para proyectos polémicos, pero no para infraestructuras básicas destinadas a los mayores.
Terrenos disponibles, soluciones ausentes
Uno de los debates más recurrentes en la ciudad es el uso de los terrenos destinados a la macromezquita. Cada vez son más los vecinos que plantean una alternativa socialmente prioritaria:
- una residencia de ancianos
- un centro sociosanitario
- o un complejo de atención a la dependencia
Empresas interesadas existen. Modelos privados y concertados también.
Lo que no se percibe es voluntad política.
Prioridades que no encajan
El gobierno municipal encabezado por José Benlloch insiste en un discurso de ciudad solidaria e inclusiva, pero las decisiones estratégicas no acompañan a las palabras. Las personas mayores no necesitan solo actividades puntuales o visitas periódicas; necesitan plazas, cuidados, atención continuada y seguridad de futuro.
El envejecimiento no se afronta con talleres.
Se afronta con planificación, suelo y presupuesto.
Solidaridad real frente a propaganda institucional
La política social no debería limitarse a notas de prensa y actos simbólicos. Se mide en:
- número de plazas residenciales
- acceso a cuidados dignos
- apoyo a las familias
- planificación a medio y largo plazo
Y en ese terreno, Vila-real sigue sin respuestas claras.
Cuidar a los mayores exige decisiones valientes
Una ciudad que presume de cuidar a sus mayores debe demostrarlo con hechos. No basta con iniciativas emotivas si al mismo tiempo se renuncia a desarrollar infraestructuras esenciales.
Vila-real no necesita más marketing social.
Necesita pensar en sus mayores con la misma determinación con la que impulsa otros proyectos.
Porque el respeto a los ancianos no se declara:
se garantiza con decisiones políticas concretas.