¿Qué hay detrás de la macromezquita de Vila-real?
Cambiaron el suelo, crearon la parcela y la entregaron. ¿A cambio de qué?

El Ayuntamiento de Vila-real aprobó la construcción de un gran centro sociocultural y religioso islámico. Todo dentro de la legalidad, dicen. Pero cuando se analiza la documentación paso a paso, aparece una secuencia que resulta difícil de ignorar. El suelo donde se está construyendo no siempre fue lo que es hoy. Fue en 2021 cuando el Ayuntamiento modificó el planeamiento para darle uso terciario (TER-2), la calificación necesaria para que este proyecto fuera posible. Sin ese cambio, no habría construcción. Después vino la reorganización del terreno: una segregación que generó una nueva parcela de aproximadamente 1.450 metros cuadrados, separando además suelo que pasó a ser zona verde. La parcela, de la nada, quedó lista. La secuencia es clara: se cambiaron las reglas, se fabricó la parcela y se dio el permiso. Todo encajó. Demasiado bien. Pero lo más relevante está aún por aclarar. Esa parcela no se compró: se permutó. El Ayuntamiento entregó suelo público —de todos los vecinos— a cambio de otro. ¿Cuánto valía lo que se entregó? ¿Cuánto valía lo que se recibió? ¿Quién lo tasó y cómo? A día de hoy, ninguna de esas preguntas tiene respuesta pública. No se han publicado las valoraciones económicas. No se han publicado los informes técnicos completos. No se han explicado las condiciones del intercambio. Por eso se ha solicitado formalmente todo el expediente desde el inicio. No como un ataque al proyecto, sino porque la transparencia no es opcional cuando se trata de suelo público. Los vecinos de Vila-real tienen derecho a saber qué se entregó en su nombre y en qué condiciones. Hasta que no haya respuestas, hay un agujero negro en el centro de esta operación.