En el año 2018, el entonces jefe de gabinete de Pedro Sánchez advirtió personalmente al presidente del Gobierno sobre los "excesos" y comportamientos inadecuados de Víctor Salazar.

Pese a las advertencias, Sánchez decidió mantener su plena confianza en Salazar. Le propuso para tres cargos públicos diferentes y además le otorgó un puesto dentro de la estructura del partido, ignorando así los informes internos que alertaban de su conducta.

Este nuevo escándalo vuelve a cuestionar la capacidad de Sánchez para rodearse de personas íntegras, así como su responsabilidad política directa en la promoción de figuras controvertidas a puestos clave del poder público.

Mientras el PSOE trata de desmarcarse del caso, la hemeroteca y los documentos internos desvelan que no fue un error por desconocimiento, sino una decisión consciente, sostenida a lo largo de los años.

Con cada nuevo capítulo, se agrava la imagen de un gobierno que ignora las advertencias internas y protege a los suyos hasta que estallan públicamente. Una forma de hacer política que hunde aún más la confianza ciudadana en las instituciones.