Sin encierros en San Pascual: Vila-real paga la deuda de casi 30 millones

Benlloch un alcalde socialista fuera de control

Redacción
Cultura
martes, 20 de enero de 2026

Las fiestas de San Pascual llegan este año a Vila-real con una ausencia que no ha pasado desapercibida: no habrá encierros en mayo. Una decisión tomada por el alcalde José Benlloch, que ha generado malestar entre muchos vecinos y aficionados, especialmente en una ciudad donde los festejos taurinos forman parte de la tradición popular.

La explicación oficial es siempre la misma: no hay dinero.

Una deuda que lo condiciona todo

El Ayuntamiento de Vila-real arrastra una deuda cercana a los 30 millones de euros, una cifra que asfixia cualquier presupuesto municipal. Cuando las arcas están al límite, las consecuencias se notan rápido: recortes en fiestas, menos actividades culturales y menos margen para mantener tradiciones que durante años han sido seña de identidad del municipio.

Hoy no hay encierros.
Mañana, ¿qué será lo siguiente?

Decisiones políticas y prioridades cuestionadas

El problema no es solo la falta de dinero, sino cómo se ha llegado hasta aquí. Años de gestión sin control del gasto han dejado al Ayuntamiento sin capacidad de maniobra. Y ahora, cuando toca apretarse el cinturón, siempre pierde el vecino.

Mientras tanto, otros gastos municipales siguen intactos, lo que lleva a muchos ciudadanos a preguntarse cuáles son realmente las prioridades del equipo de gobierno.

El comodín de siempre: culpar al PP

Como ya ha ocurrido en otras ocasiones, desde el gobierno municipal no tardan en señalar al pasado y culpar al PP de la situación económica actual. Un argumento que, para muchos vecinos, ya no convence después de tantos años en el poder.

Cuando se gobierna durante tanto tiempo, las excusas se agotan y la responsabilidad es plenamente propia.

San Pascual sin encierros, una señal preocupante

Las fiestas no son un lujo. Son economía local, hostelería, turismo y convivencia. Quitar actos tan arraigados como los encierros no es una decisión menor, es un síntoma claro de una ciudad con las cuentas contra las cuerdas.

Vila-real no merece unas fiestas recortadas por mala gestión.
Merece transparencia, cuentas claras y prioridades bien definidas.

Porque cuando una ciudad deja de celebrar lo que es, algo no se está haciendo bien.

Etiquetas Relacionadas

encierros pascual vilareal paga deuda

¡Comparte esta Noticia!