Subdelegación veta la protesta contra el tasazo en Vila-real y la organización se ve obligada a aplazarla
Los vecinos señalan la sombra alargada de José Benlloch detrás de la maniobra

La indignación en Vila-real vuelve a subir de temperatura. La Subdelegación del Gobierno ha desestimado la autorización para la segunda concentración contra la tasa de basuras prevista en la Plaza Mayor, alegando que ya había otro acto aprobado para la misma hora y en el mismo lugar.
Un argumento legal… sí, pero que en la calle huele a maniobra calculada.
El “conflicto de agenda” que nadie se cree
La ciudadanía lo interpreta como lo que parece:
otro movimiento para neutralizar la protesta creciente contra el tasazo impuesto por el Ayuntamiento de José Benlloch.
Porque la pregunta cae sola:
¿Cómo es posible que justo ese día, justo a esa hora y justo en ese mismo espacio, aparezca de repente un “acto autorizado” que bloquea la protesta?
Demasiada casualidad.
Demasiado oportuno.
Demasiado parecido a la vieja táctica del “todo atado y bien atado”.
Los vecinos estallan: “Nos quieren silenciar”
La organización de la protesta, que ya reunió a decenas de vecinos indignados en la primera convocatoria, ha decidido aplazar la concentración para evitar problemas legales. Pero el enfado es monumental:
- “Nos están poniendo zancadillas”.
- “No quieren que la gente vuelva a llenar la plaza”.
- “Benlloch se está poniendo muy nervioso”.
La sensación es clara: cuando el pueblo empieza a despertar, llegan las trabas.
La sombra de Benlloch planea sobre la decisión
Aunque la Subdelegación firma el veto, nadie en Vila-real desconoce el contexto:
la presión social contra el Ayuntamiento socialista crece cada día, el tasazo es ya un símbolo del hartazgo colectivo y cualquier nueva concentración puede convertirse en un terremoto político.
Por eso muchos vecinos hablan directamente de “maniobra pudrenta” y señalan al alcalde:
- Por interés político.
- Por miedo al desgaste.
- Por querer apagar el fuego escondiendo el humo.
La lucha no se detiene, solo cambia de fecha
A pesar del intento de frenar la movilización, la organización ya trabaja en una nueva convocatoria.
Y si algo dejan claro los vecinos es que no van a rendirse. No después de meses soportando un impuesto injusto, arbitrario y mal planteado; no después de sentirse ignorados por su propio Ayuntamiento.
La plaza volverá a llenarse.
Con o sin trabas.
Con o sin maniobras.
Porque cuando un pueblo se cansa, no hay veto administrativo que lo pare.