Vila-real, contra las cuerdas: la macromezquita sale a la luz en Políticamente Incorrectos
Vila-real sufrirá una macroislamización

Por fin alguien ha dicho en voz alta lo que muchos vecinos de Vila-real llevan meses comentando en voz baja. David Hassan I lo explicó sin rodeos en Políticamente Incorrectos, el programa de La Jungla Radio Valencia: el Ayuntamiento de Vila-real se estaría planteando entregar la documentación sobre el proyecto de la llamada macromezquita. Y cuando un consistorio empieza a mover papeles a la carrera, suele ser porque algo ya no puede seguir escondiéndose.
No es un asunto menor. Hablamos de un complejo religioso de grandes dimensiones, en una ciudad donde cada metro cuadrado de suelo, cada licencia y cada informe urbanístico debería pasar por todos los filtros posibles. Aquí no está en juego solo un edificio: está en juego la transparencia, el respeto al vecino y la manera de gobernar.
El silencio que ya no cuela
Durante meses, el equipo de gobierno de José Benlloch ha mantenido un silencio espeso. Preguntas sin respuesta, solicitudes de información que se eternizan y vecinos que no saben qué se va a construir exactamente en su barrio ni con qué condiciones. Y cuando un Ayuntamiento evita enseñar los expedientes, la desconfianza crece sola.
Lo que se escuchó en la radio no fue una simple tertulia sin consecuencias. Fue una advertencia clara: el tema ha saltado a la calle y la presión pública está aumentando. Por eso ahora se habla de entregar la documentación. Traducido al lenguaje de la gente corriente: ya no pueden seguir mirando hacia otro lado.
Una cuestión de derechos… y de reglas
En España existe libertad religiosa, y nadie discute eso. Lo que sí se discute —y con toda la razón— es si todos los proyectos urbanísticos se tratan igual, si todos cumplen la ley y si todos se explican a los vecinos con la misma claridad.
Porque el problema no es que se construya una mezquita. El problema es una macromezquita, con impacto urbanístico, de tráfico, de servicios y de convivencia, impulsada bajo una nube de opacidad. Y eso, gobierne quien gobierne, es inaceptable.
María, vecina de la zona, lo resume así:
“No me importa quién rece ni cómo, pero sí me importa que no nos cuenten qué van a plantar al lado de mi casa y que luego tengamos que vivir con las consecuencias”.
Benlloch, el tiempo se acaba
“Quedan pocos días”. La frase lanzada en Políticamente Incorrectos no es una exageración. Cuando un asunto se hace público y empieza a generar debate, o se aclara o estalla. Y en Vila-real ya se está hablando, y mucho.
José Benlloch tiene ahora dos caminos:
- Abrir los expedientes, enseñar los informes y explicar el proyecto con luz y taquígrafos.
- O seguir escondiéndose hasta que el desgaste político sea irreversible.
La diferencia entre uno y otro es simple: respeto al vecino o desprecio al ciudadano.
La calle ya ha despertado
Lo ocurrido en La Jungla Radio no es una anécdota. Es el reflejo de algo más profundo: la gente está harta de que las decisiones importantes se tomen en despachos cerrados mientras al ciudadano solo se le pide que pague y calle.
La macromezquita de Vila-real ya no es un rumor. Es un asunto político, social y urbano de primer nivel. Y ahora que se habla de entregar la documentación, la pregunta es inevitable:
¿Qué intentaban ocultar hasta ahora?
Porque cuando un Ayuntamiento se ve obligado a sacar los papeles deprisa, casi nunca es porque todo esté en orden.