El caos político vivido en Burriana no es casualidad: tiene responsables claros.
Jesús Albiol ha demostrado ser un arribista político, dispuesto a anteponer su ambición personal a los intereses de los vecinos y del propio partido, provocando dimisiones, descoordinación y descrédito público.
Pero el problema no termina en Albiol.
Llanos Massó, presidenta provincial de Vox Castellón, tiene una responsabilidad directa en el desastre: la incapacidad de mantener la disciplina, coordinar al grupo y asegurar la coherencia política durante los últimos seis años ha dejado al partido al borde del colapso.
Exigencias claras para Vox Castellón
Cese inmediato de Jesús Albiol de todos sus cargos locales, por el daño causado en Burriana y la falta de compromiso con los acuerdos de gobierno.
Evaluación urgente de la continuidad de Llanos Massó como presidenta provincial, dado que el caos acumulado durante seis años refleja una gestión deficiente y una falta de liderazgo.
Restablecimiento de disciplina y coherencia, asegurando que las decisiones políticas se tomen pensando en los ciudadanos y no en intereses personales o presiones externas.
El contraste con la política seria
Mientras Albiol y la dirección provincial se enredan en su propio caos, el alcalde Jorge Monferrer y su equipo del Partido Popular siguen avanzando por el bienestar de los vecinos, demostrando que la gestión eficaz no necesita espectáculos ni imposiciones arbitrarias.
Burriana y la provincia de Castellón merecen un Vox que trabaje con coherencia y principios, no un partido que premia la traición y castiga la lealtad.
La responsabilidad política es ineludible: quien provoca el caos debe asumirlo, y quien permite que el caos se instale debe responder ante los ciudadanos.






