Benlloch se fotografía con el Alzheimer mientras las familias esperan respuestas: ¿cuáles son las prioridades de Vila-real?
José Benlloch es más de mezquitas valencianas

El alcalde de Vila-real vuelve a posar junto a una asociación vinculada a la lucha contra el Alzheimer, pero la fotografía institucional abre una pregunta incómoda: ¿qué recursos concretos está destinando el Ayuntamiento a las familias que necesitan una plaza y qué lugar ocupan estas necesidades entre las prioridades del Gobierno municipal? José Benlloch vuelve a ponerse delante de una cámara. Esta vez, junto a la Asociación de Alzheimer de Castellón, acompañado por la vicealcaldesa María Fajardo y el concejal Toni Marín. Una fotografía en la plaza Mayor, sonrisas, agradecimientos y el habitual mensaje institucional de apoyo a quienes trabajan cada día con personas afectadas por el Alzheimer. Sobre el papel, todo resulta impecable. El alcalde agradece la labor de la asociación y asegura que “Vila-real está a su lado”. Pero precisamente ahí empieza la pregunta que debería hacerse cualquier vecino. ¿Qué significa realmente estar al lado de las familias? Porque para quien tiene a su padre, a su madre, a un abuelo o a una abuela con Alzheimer, el apoyo institucional no se mide en fotografías. Se mide en plazas disponibles, recursos asistenciales, profesionales, atención social y soluciones para las familias que llevan años soportando una situación extraordinariamente difícil. Y ahí es donde la fotografía deja de ser suficiente. Cuando la fotografía termina, empieza la realidad Una familia que cuida a una persona con Alzheimer no necesita que un alcalde le estreche la mano durante un acto institucional. Necesita poder encontrar una plaza. Necesita saber dónde puede acudir. Necesita poder trabajar mientras su familiar recibe atención. Necesita descansar. Y, sobre todo, necesita no sentirse abandonada cuando la enfermedad avanza y los cuidados se vuelven cada vez más exigentes. Por eso, si existen familias de Vila-real que están encontrando dificultades para acceder a plazas o recursos asistenciales, la pregunta política no debería ser cuántas fotografías se realizan junto a asociaciones sociales. La pregunta debería ser: ¿Qué está haciendo el Ayuntamiento para aumentar y mejorar la capacidad de atención? Porque gobernar no consiste únicamente en acompañar a quienes realizan una magnífica labor social. También consiste en garantizar que las necesidades de los vecinos tengan una respuesta efectiva. ¿Y cuáles son las prioridades del Ayuntamiento? Aquí aparece uno de los debates políticos que Benlloch tendrá que afrontar. Vila-real tiene necesidades sociales, asistenciales y económicas muy concretas. Hay familias preocupadas por la dependencia, personas mayores que necesitan atención y vecinos que reclaman más recursos. Al mismo tiempo, el Ayuntamiento lleva años interviniendo políticamente en proyectos que generan un intenso debate ciudadano, entre ellos el relacionado con el Centro Cívico y Cultural Islámico y la conocida polémica sobre la denominada macromezquita. Y es legítimo que los ciudadanos se pregunten: ¿Cuáles son las prioridades del Gobierno municipal cuando los recursos públicos son limitados? La cuestión no es enfrentar a unas personas contra otras. La cuestión es saber qué necesidades considera prioritarias el Ayuntamiento y cuánto dinero dedica a cada una. Porque cada euro público tiene una oportunidad alternativa de utilización. Y cuando una familia está buscando una plaza para atender dignamente a un enfermo de Alzheimer, cualquier decisión política sobre inversiones, terrenos, instalaciones y recursos municipales merece ser examinada con lupa. El socialismo de la fotografía El problema de la política institucional de Benlloch es que corre el riesgo de quedarse en la política del gesto. Hoy una asociación. Mañana una inauguración. Al día siguiente una fotografía. Después, un comunicado hablando de compromiso, acompañamiento, futuro y responsabilidad. Y vuelta a empezar. Es una forma de hacer política en la que el mensaje ocupa más espacio que el resultado. Pero las familias no viven de comunicados. Una persona con Alzheimer no necesita un titular. Necesita atención. Su familia no necesita que el alcalde diga que está a su lado. Necesita saber dónde está la plaza que está esperando. Benlloch debe responder con hechos José Benlloch tiene todo el derecho a reivindicar su apoyo a las asociaciones y a las familias afectadas por el Alzheimer. Pero precisamente por eso, ese apoyo debería poder medirse. ¿Cuántas plazas existen? ¿Cuántas familias de Vila-real están esperando? ¿Cuánto dinero dedica el Ayuntamiento a estos recursos?