La alta velocidad andaluza vive uno de sus peores momentos tras una serie de incidencias que han provocado retrasos generalizados y el malestar de miles de pasajeros.

Este nuevo episodio se suma a una cadena de problemas que han marcado el año del ferrocarril bajo la gestión del ministro de Transportes, Óscar Puente, en lo que ya muchos califican como un auténtico "annus horribilis".

Fallos técnicos, decisiones operativas cuestionadas y una planificación deficiente han hecho que la confianza en el sistema ferroviario se vea seriamente comprometida.

Desde distintos sectores se pide una revisión profunda de la estrategia del Ministerio para garantizar un servicio eficiente y seguro.