José Benlloch vuelve a demostrar que, cuando se trata de exhibir relaciones institucionales, las fotografías y los mensajes de felicitación parecen importar más que las explicaciones. El alcalde de Vila-real ha trasladado su felicitación a Miroslav Dufinec por su reelección como alcalde de Michalovce, ciudad eslovaca hermanada con Vila-real. Hasta ahí, podría tratarse de una cortesía institucional rutinaria. El problema aparece cuando se examina el contexto político que rodea al regidor eslovaco.

Dufinec cuenta con el respaldo de Smer-SD, la formación política vinculada al primer ministro eslovaco, Robert Fico, cuyo origen se encuentra en la tradición del antiguo Partido de la Izquierda Democrática, sucesor del Partido Comunista de Eslovaquia. Una trayectoria política que, como mínimo, merece contexto cuando se presenta una felicitación oficial desde una ciudad española.

Y aquí es donde surge la pregunta: ¿Benlloch conoce el entorno político de su homólogo eslovaco o prefiere mirar hacia otro lado mientras la relación institucional quede bien en la fotografía?

Una felicitación oficial sin una sola explicación

El Ayuntamiento de Vila-real ha felicitado a Dufinec por su continuidad al frente de Michalovce. Sin embargo, una relación de hermanamiento no debería limitarse a intercambiar felicitaciones, fotografías y mensajes protocolarios. También exige transparencia, conocimiento del contexto y coherencia con los principios que las instituciones dicen defender.

Si Benlloch considera que esta relación representa un ejemplo de cooperación entre ciudades, tiene todo el derecho a explicarlo. Pero también debería ser capaz de aclarar qué conoce sobre las posiciones políticas de su homólogo y qué valoración hace de sus vínculos partidistas.

La cuestión no es felicitar a un alcalde extranjero por ganar unas elecciones. La cuestión es si las instituciones conocen y explican el contexto de las relaciones que mantienen.

Robert Fico, Smer-SD y el polémico homenaje al Ejército Rojo

La controversia adquiere otra dimensión por la participación de Dufinec en un acto en el cementerio dedicado a soldados del Ejército Rojo, en el que también estuvieron presentes Robert Fico y el embajador ruso, según la información que se ha difundido sobre el acontecimiento.

Los homenajes a los fallecidos en una guerra pueden tener una dimensión histórica y memorial. Pero la presencia de dirigentes políticos y representantes diplomáticos en este tipo de actos también puede adquirir una lectura política, especialmente en el actual contexto europeo.

Por eso, resulta legítimo preguntar si el Ayuntamiento de Vila-real conoce estos antecedentes y si considera que merecen alguna explicación pública. No se trata de atribuir automáticamente a Benlloch las ideas de su homólogo eslovaco, sino de exigir que una relación institucional se gestione con conocimiento y transparencia.

¿Dónde quedan los principios que tanto se proclaman?

La política municipal también se mide por la coherencia. Hay dirigentes que invocan constantemente determinados valores cuando les interesa marcar distancias con sus adversarios, pero que parecen mucho menos inclinados a ofrecer explicaciones cuando las relaciones institucionales plantean preguntas incómodas.

Benlloch debería aclarar cuál es el alcance de la relación con Michalovce y qué importancia concede al contexto político de su alcalde. No basta con publicar una felicitación y dar el asunto por cerrado.

Porque la ciudadanía tiene derecho a saber qué representan los acuerdos y los hermanamientos que promueven sus gobernantes, especialmente cuando se utilizan como escaparate de la actividad municipal.

La diplomacia institucional no obliga a compartir las ideas de otro alcalde, pero tampoco debería convertirse en una excusa para evitar cualquier pregunta incómoda.

Benlloch debe explicar qué significa este hermanamiento

El alcalde de Vila-real puede defender perfectamente la continuidad de las relaciones con Michalovce. La cooperación entre ciudades puede aportar beneficios culturales, sociales y económicos, con independencia de las diferencias políticas entre sus representantes.

Pero precisamente por eso conviene separar la cooperación entre ciudadanos de la imagen política que proyectan sus gobernantes.

¿Ha valorado Benlloch el contexto político de Dufinec? ¿Considera irrelevantes sus vínculos con Smer-SD? ¿Qué importancia concede al acto en memoria de los soldados del Ejército Rojo en el que participaron Fico y el embajador ruso?

Son preguntas razonables que merecen respuestas claras, no descalificaciones ni silencios.

En definitiva, felicitar a un alcalde eslovaco no convierte a Benlloch en responsable de sus posiciones políticas. Pero una felicitación institucional tampoco debería servir para esquivar el debate sobre el contexto de esa relación.

Porque la transparencia no consiste únicamente en publicar mensajes amables cuando todo resulta cómodo. También consiste en dar explicaciones cuando surgen dudas legítimas.

Y en política, la coherencia no se demuestra con fotografías: se demuestra explicando las decisiones y asumiendo las preguntas que plantean.