El sistema sanitario canario atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia.
Mientras hospitales y centros de salud colapsan por falta de personal y recursos, el Gobierno regional permite que personas sin documentación regular accedan a ayudas y descuentos farmacéuticos sin los controles necesarios.
No es un problema de origen, sino de gestión.
Los protocolos de verificación están tan debilitados que cualquier usuario puede beneficiarse de descuentos diseñados para colectivos vulnerables, sin que exista una comprobación efectiva de identidad, residencia o derecho legal.
El resultado: un sistema desigual, donde los ciudadanos que cotizan y esperan semanas para una cita médica ven cómo el Estado reparte beneficios sin control.
Sanidad reconoce el colapso, pero no ha adoptado medidas eficaces para garantizar que las ayudas lleguen a quien realmente les corresponde.
Canarias no necesita más parches, sino gestión, control y justicia social real.
Mientras el dinero público se escapa entre los resquicios de la burocracia, la atención médica sigue empeorando y los farmacéuticos advierten de que el sistema no es sostenible.






